Washington.- Con la atención diplomática y política absorta en la cumbre de urgencia en Egipto, el sangriento incidente en el Darién casi pasó inadvertido en los medios informativos de Estados Unidos.
Tampoco el portavoz del Departamento de Estado, que normalmente está apegado a las noticias que involucran a Colombia, tuvo comentario alguno sobre la incursión atribuida a "bandoleros" que se internaron en territorio panameño en la localidad de Nazaret, provincia de Darién, donde entablaron una batalla campal con el destacamento local de policía.
"Sólo obtuvimos un informe de la embajada con escuetos detalles de lo ocurrido," declaró un funcionario del departamento en respuesta a llamadas de El Panamá América.
En ausencia del embajador Guillermo Ford, que está en plena recuperación de una reciente operación de la vesícula, el ministro Germán Bravo habló con su cancillería ayer por la mañana, pero luego dijo que no sabía más de lo que publicaron los periódicos panameños.
Por otro lado, los expertos de política exterior del Congreso se mantuvieron al tanto de la incursión en el Darién, pero señalaron que necesitaban información "más específica" antes de comentar sobre lo sucedido.
No obstante, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, el congresista Republicano, Benjamín A. Gilman, y sus asesores siguen muy de cerca la situación del Darién, ya que éste tiene preparado un proyecto instando a su gobierno a ofrecer concesiones económicas a Panamá para lograr un acuerdo de asistencia militar como parte de la campaña antidrogas de la región.
Gilman anoche emitió una formal anuncio de felicitación, por cierto no muy efusivo, al general en retiro, Barry McCaffrey con motivo del anuncio de su renuncia que se hará efectiva los primeros días de enero. Gilman y McCaffrey tuvieron desavenencias sobre el Plan Colombia.
Críticos del Plan Colombia y la ayuda militar del paquete de 1.300 millones de dólares que Estados Unidos aporta al plan que Bogotá dice costará 7.500 millones, consideran que la iniciativa podría resultar contraproducente con el resultado de una expansión de la actividad de los narcotraficantes, guerrilleros y paramilitares más allá de las fronteras de su país, tal como lo indican las denuncias de monseñor Emiliani, así como de los gobiernos de Brasil y Ecuador.
Por el contrario, manifiesta el presidente colombiano, el Plan Colombia pretende "circunscribir" la actividad militar, crear nuevas bases de desarrollo social y económico y promover el proceso de paz con las guerrillas en el que Pastrana comprometió a su gobierno.
Por otro lado, en varias conversaciones públicas y privadas con este corresponsal, Pastrana insistió en la voluntad de su gobierno de tomar "las medidas necesarias" para evitar que elementos irregulares de su país crucen la frontera con Panamá, aunque reconoce que patrullar esos páramos selváticos es una tarea casi imposible.
"Lo que pasa en la frontera con Panamá es parte del problema de fondo," explicó en una reciente conversación en una capital sudamericana. "Por eso estamos requiriendo toda la ayuda posible de los países europeos y las instituciones internacionales para acabar con estos temores y llevar la paz a una región que más que nada anhela salir de la pobreza".
En tanto, fuentes estadounidenses como panameñas mantuvieron un absoluto mutismo sobre la reunión entre Pickering y Alemán, que se celebró el viernes en la noche, horas después de que el canciller se hubiera reunido con Alan Larson, subsecretario para Asuntos Económicos y Comerciales, y con Peter Romero, secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos.
El hecho de que Pickering, un funcionario clave del gobierno de Clinton en los asuntos de seguridad, reciba a Alemán en medio de la crisis del Oriente Medio y con la incierta situación en que aún yace Yugoslavia, es otro indicio más de cómo la álgida situación de Colombia posiblemente se ha convertido en el tema prioritario de la política de Clinton en Latinoamérica.
En la tarde de ayer el Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca aún no estaba informado sobre el incidente fronterizo considerando que todos estaban febrilmente organizando la partida del presidente Clinton al Cairo, en una desesperada tentativa de evitar una nueva conflagración entre Israel y los palestinos.
En tanto, y a pesar de un enorme esfuerzo publicitario por parte del gobierno de Clinton en favor del Plan Colombia, éste recibió un nuevo balde de agua fría a través de otro extenso artículo publicado en la edición dominical de The New York Times, bajo el titular "Tambalea Ambicioso Plan Antidrogas para Colombia".
El artículo está mayormente basado en la falta de entusiasmo que la Unión Europea ha mostrado en su reticencia de financiar a un plan que consideran es hechura de los militares y órganos antidrogas de Estados Unidos.
También en Washington diplomáticos europeos no han escondido su preocupación de que Estados Unidos enfoca exageradamente el aspecto militar, a la vez que no da suficiente énfasis al proceso de paz.