Se trata de los lugareños de la comunidad de Santa Librada rural, ubicada en el interior de Chivo Chivo, quienes de la noche a la mañana perdieron la tranquilidad usual para convertirse ahora en una zona casi desierta ante la amenaza de rocas de tamaño colosal, que tienen como destino las casas de las faldas del Cerro El Tigre.
Una vecina del área asegura que en 18 años de vivir allí, nunca se desprendió una roca, sin embargo, llegó el día en que no cayó una, sino dos, y "del tamaño de la calle".
Aterrorizados, inmediatamente dieron parte a las autoridades. Entre las explicaciones de los moradores está que "un rayo en seco" cayó sobre una de ellas, la partió y a la semana rodó sin rumbo fijo. La prueba está en que quienes la vieron venir, no supieron para dónde correr.
Por fortuna, ésta se alojó al lado de una casa sin lesionar a nadie, pero el susto fue suficiente como para tomarle la palabra a los funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI), del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y del Sistema de Protección Civil (SINAPROC), que se apersonaron al lugar.
La retirada no fue fácil. Los residentes aseguran que los desalojaron en presencia de unos 20 policías, quienes supuestamente se quedarían para vigilar los bienes de unas 400 personas que viven en el área amenazada.
"Nos dijeron que iban a brindar seguridad, y policías, pero ahora hay sólo dos que ya no están cuidando las casas, sino las máquinas porque les están robando el diesel", expresó una señora, quien teme que los ladrones acaben con sus pertenencias.
Su temor no es para menos. De hecho, unos vecinos le dijeron que les están robando unas yucas recién sembradas.
"Mis cosas no serán valiosas, pero me costó conseguirlas", dijo otra reubicada en la Iglesia de la Medalla Milagrosa, en Alcalde Díaz, donde permanecen sólo tres, de las ocho familias que inicialmente no tenían a dónde ir.
Lo preocupante de la situación es que no se han ido a vivir con vecinos o familiares, como el resto, sino que prefirieron dormir en sus casas, cuidando lo suyo.
El truco es que como el MOP, el MIVI y el SINAPROC permanecen de lunes a domingo trabajando en el lugar desde las 8:00 de la mañana hasta las 6: 00 de la tarde "si no llueve", una vez terminan las labores de remoción de las rocas, entran a sus casas, aunque asustados por las peñas, pero con la tranquilidad de que no les robarán.
El otro detalle es que supuestamente les dijeron que estos trabajos tomarían una semana, pero lo cierto es que ya van para cuatro.
"Primero dijeron que un día y ya va cuánto tiempo", advierte otra, recordando que los niños están sin dar clases, porque cerraron la escuela ante semejante peligro.
Por suerte, los niños se adaptan a todo, incluso, algunos no extrañan la escuela. Aún así, también tienen sus preocupaciones, sino que lo diga una, quien temió por su ropa nueva. "Mami, mis dos pantalones nuevos,.. tráemelos porque se los lleva la piedra".
Guillermo Armijo, divisionario del Ministerio de Obras Públicas de San Miguelito, comentó que las rocas tienen una dimensión no menor de 5x5 metros cada una, todas ubicadas en una cima saturada de peñas. · A punta de tractor, pala martillo y pala cuchara, asegura que la obra está lista en un 80%.