Cerca de 18 grupos de propuestas recibió la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) para modificar el reglamento de Tránsito, expedido en 2006 mediante el Decreto N.° 640. Proyecto que se espera que sea presentado ante la Asamblea Nacional en enero próximo.
Con las nuevas reformas, en la cual viene trabajando desde hace varios meses la ATTT, Panamá estaría adoptando un nuevo documento, y se convertiría en el cuarto en regular el tránsito y transporte terrestre en el país en la historia patria.
Regulaciones
A la fecha se han evaluado modificaciones a los artículos 9, 11, 251 y 252, estos últimos relacionados con la elevación de las multas. Incluso, también se plantea que las infracciones por no portar licencia se aumente de 50 a 100 dólares, así como de 150 a 300 dólares por ceder el auto a una persona no autorizada, las cuales están reglamentadas en el artículo 241.
En el caso del artículo 9 se contempla que, aparte de los vehículos autorizados para portar sirenas (Sinaproc, Policía, ambulancias, el tránsito y Cruz Roja), queda a discreción de la ATTT dar el permiso a otros.
Asimismo se propuso en el punto B del artículo 11 otorgarle un tiempo de 45 minutos para solicitar el servicio de grúa de la elección del conductor o propietario del auto.
La elevación de pena no da certeza del castigo, así lo considera Miguel Martínez, exsubdirector de la ATTT. Considera que encarecer las multas no es la mejor solución, porque al final las personas no van a poder pagarlas y mucho menos evitarán que dejen los carros en la casa. “Lo que va a crear es más ilegales”, sostuvo.
Esto puede resultar -al final- en un negocio, prosiguió Martínez, sobre todo para las unidades policiales que sorprendan en la calle a alguien para multarlo.
Sustenta que la prevención y supervisión sería la clave, y esto involucra tener más pie de fuerza en las calles, en especial en esas áreas como Zona Viva y Calle Uruguay.
Para el abogado especialista en temas de tránsito, Carlos Harris, quien presentó un documento con 52 propuestas, Panamá nunca ha tenido una ley de tránsito que valga la pena.
Se refirió, particularmente, al reglamento de 2006, el cual “se hizo con la única idea del negociado de las nuevas licencias de conducir, porque no se dieron reformas profundas, se hicieron otros cambios cosméticos”, recalcó.
El jurista considera necesario que se incluya en el borrador de reformas la eliminación de la licencia de conducir a menores de 16 años de edad, ya que lo ideal es que se les otorgue a los 18 años.
Al igual que se ha aplicado en la normativa internacional, Harris respalda que Panamá debe subir el rango de edad 5 años a 10, para que los niños viajen en el asiento trasero de los automóviles.
Por su parte, Nicolás Brea, secretario general de la autoridad, comentó que cada grupo de propuesta recibida contiene modificaciones a dos o más artículos del actual reglamento, las cuales fueron presentadas por jueces de tránsito, abogados especialistas en la materia, transportista de carga y organismos como la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura y de la Asociación de Aseguradores de Panamá (Apadea).
Cada sector presentó propuestas con base en su especialidad. La Apadea solicitó que se incorporen normas en cuanto a la reglamentación del seguro vehicular, sobre todo, del obligatorio. Además de buscar la forma de que se cumpla dicha norma y que la ATTT y la Policía puedan captar información de que el auto está asegurado.
Por su parte, el grupo de abogados pidió cambios en el procedimiento de las audiencias de tránsito, en cuanto al proceso de derecho. Los transportistas de carga proponen más regularización sobre el estado de articulados, el no uso de tronera, de los frenos de máquina y papel ahumado, también se contemplan sanciones. “Cosas que se tienen para el transporte público de pasajero, pero no para el de carga”, resaltó Brea.
De hecho, se analiza el penalizar a quien conduzca en estado de embriaguez y se está tomando en cuenta regular a los peatones. Brea comentó que esto fue sugerido por jueces de Tránsito e incluye normas de cómo transitar sobre la vías y sanciones, lo cual será visto con los corregidores para fijar los montos.
“La modificación es integral, a todo el reglamento”, dijo Brea. El proyecto podría ser presentado en enero por la ATTT.
Tres han sido los reglamentos de Tránsito que se han tenido, documentos que con el pasar de los años, también fueron sustituidos por uno nuevo.
A diferencia de la regulación de 1993, la de 2006 adicionó 103 artículos.
Después del primer reglamento de 1941 se expidió un segundo, en 1993, a través del Decreto N.° 160, en el que las sanciones iban desde 100 dólares a 1,000 dólares a conductores bajo los efectos del alcohol, pero si ocasionaban accidentes o lesiones a terceros las multas ascendían, de 500 a 2,000 dólares.
Estas infracciones contemplaban también de 20 a 90 días, como máximo, de arresto conmutable o de trabajo comunitario. Penas que con las reformas a la norma en 2006, desaparecieron y donde prácticamente el costo de las multas disminuyó.
Colisiones menores siguen obstruyendo vías
Después de más de dos años transcurridos desde la implementación del formato único de colisiones menores, dicha medida parece no haber prosperado en sus intenciones.
El subcomisionado Roger Rodríguez, de la Dirección de Operaciones del Tránsito (DOT) de la Policía Nacional, aceptó que al principio dio resultados, pero actualmente la gente sigue llamando a la emisora para que le envíen unidades.
Informó que por día atienden un promedio de 100 a 130 accidentes de tránsito a nivel nacional, el 80% de esos casos se dan en la ciudad.
Tomando en cuenta su experiencia, de 100 hechos reportados, en el 40% de las ocurrencias de casos no es necesario que la policía lo atienda, ya que pueden resolverse por medio del formulario. “En su mayoría, las causas tienen que ver con la imprudencia en el manejo”, resaltó Rodríguez.
Otro problema que ha tenido la práctica de la norma es que las aseguradoras están dificultando que se aplique, ya que ponen nuevos requisitos para atender a las personas.
Según el subcomisionado, la incidencia de estos hechos en la ciudad radica en una serie de características particulares, como las construcciones de megaobras, por las que se tienen vías que han sido reducidas a menos carriles, situación que lleva a que el tránsito sea más lento y la gente llegue tarde a su trabajo.