En los cuatro hogares del MIDES (Soná, Boquete, Penonomé y Tocumen) hay un registro de 2, 000 niños abandonados.
La funcionaria destacó que aunque se habla de extrema pobreza en el interior del país, la realidad es otra. "Hay mayor responsabilidad de los campesinos hacia sus hijos que de los citadinos", agregó.
Muestra de ello, según dijo, es que las instituciones benéficas del interior del país albergan menos niños y adolescentes que las situadas en las áreas céntricas del país.
Fernández expresó que la situación es "alarmante", ya que queda demostrado que la familia panameña cada vez más abandona su responsabilidad y además no supera obstáculos como grupo social.
Mencionó además que anualmente el Estado invierte millones de dólares en las instituciones para niños abandonados y un claro ejemplo es el Hogar en Tocumen, donde sólo su reparación es de alrededor de B/. 60, 000, adicional a eso se tiene que subsidiar a otras organizaciones no gubernamentales que atienden a pequeños.
"La calidad de la atención en estas instituciones tiene que ser buena y para eso se da el subsidio", recalcó.
Cabe destacar que en Tocumen viven unos 48 niños de los que la mitad no ha sido reclamado, además otra parte tiene problemas de discapacidad.
Según Fernández, la mayoría de los niños son abandonados en hospitales por madres adolescentes, mientras que en otros casos son entregados por problemas económicos. Se conoce igualmente de casos de menores que llegan víctima de violencia, maltrato y abuso sexual.
Manifestó que en este tema hay que trabajar de manera integral, sobre todo en la planificación. "En el engranaje social, la familia es la primera que debe darle protección al niño".
Los mares panameños no sólo han aumentado su nivel, sino también su temperatura. El Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá determinó, luego de monitorear por dos décadas (1984-2003) la bahía de Panamá, que el incremento fue de 1.6 grados.
Todas estas evidencias, según Martínez, han contribuido a que la población panameña "despierte" sobre lo ocurrido.
Quinn, por su parte, asegura que en la medida que estemos preparados, vamos a atenuar el impacto.
Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) han sido denominados de esta forma por su capacidad para atrapar el calor solar en la atmósfera terrestre. El Dióxido de Carbono (CO2) y el Metano son los más comunes, junto a los hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y el hexafluoruro de azufre.
La Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) desarrolla actualmente varios proyectos para utilizar las energías renovables, sin producir GEI. Entre ellos, la utilización de energía solar y la eólica.
A esta estrategia de conservación la denominan Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).