El 22% de los hogares panameños son dirigidos por mujeres, mientras que desde 1995 al 2000 el número de menores no registrados por sus padres superó los 23 mil casos.
Según Sonia Martinelli de Heckadon, del Fondo de Población de las Naciones Unidas, la tasa de divorcio aumentó de 3.8% por mil habitantes a 6.2% por mil habitantes en el período comprendido de 1992 a 1996. Apuntó que estas estadísticas son indicadores valiosos, pero no suficientes, para la comprensión de la problemática de la paternidad en Panamá.
Las declaraciones de la experta se dieron durante la celebración del Día Internacional de la Familia bajo el lema "Ser padre y madre es asunto de hombres y mujeres responsables", que organizó el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia.
Destacó que el establecimiento de la relación de hombres como padres, se convierte en un grave problema de salud, familiar y social, así como en un obstáculo para el desarrollo social y para la disminución de la pobreza.
Sostuvo que el desarrollo social se ve socavado por las altas inversiones que los estados tienen que realizar para paliar los problemas que se originan de la negligencia, el abandono y el abuso que cometen muchos padres y también madres contra sus hijos.
"El problema de la paternidad atenta contra los mismos hombres y su derecho a asumir y vivir a plenitud su paternidad", acotó. Explicó que los estudios demuestran que la concepción del hombre que predomina en las sociedades latinoamericanas trae consecuencias negativas para los mismos hombres, porque les obliga a vivir una sexualidad basada en el ejercicio del poder como medio de afirmar su machismo o masculinidad.
"Los hace acudir a la violencia emocional o física como medio de resolver conflictos y expresar sus frustraciones. Los lleva a vivir una sexualidad no responsable y vaciadas de los afectos necesarios para alcanzar su potencial emocional, social y espiritual", recalcó.
Abogó por un "nuevo estilo de ser hombre", por ende de ser padre y de esposos, para lograr los cambios sociales y culturales profundos que requiere la sociedad.
Por su parte, la ministra de la Juventud, Alba Tejada de Rolla, exhortó a los panameños a rescatar los valores morales y éticos para promover la integración a la familia.
Señaló que sobre la base de la educación, el amor y respeto con una familia "unida" se rescatará la sociedad. "Hay que buscar estrategias y fórmulas para devolverle a la familia el núcleo de la sociedad, que tanto se necesita", sentenció.
Argumentó que si los padres y madres cumplen su papel, al igual que la sociedad en general y los medios de comunicación, se logrará una cultura de paz.