Simons explicó que hay que ver cuáles son las necesidades de ambos grupos. "Hemos visto un crecimiento de la inflación, es decir el costo de todo lo que se consume, sobre todo del combustible", afirmó.
"Sería bueno este tipo de propuesta, aumentar el salario mínimo en un 25% porque eso significaría que los panameños tendrían más plata en el bolsillo, lo que se traduce en más ventas para el sector comercial", reconoció.
A su juicio, un aumento "tan grande" no vela por los intereses de los desempleados, sino que sería un obstáculo para estudiantes y aquellas personas que tienen poca experiencia laboral, porque al conseguir empleo no podrían ascender su salario en la medida en que sea un ente productivo.
Para Simons "hay que ser responsable en la realidad del país, un aumento desmedido en el salario mínimo beneficiaria a un sector de la sociedad, en este caso a los trabajadores, pero afectaría las contrataciones de nuevos empleados".
Sustentó que si la empresa tiene un presupuesto establecido para la mano de obra, tendría que reducir el número de empleados existente para hacer frente a un aumento salarial.
Agrega que actualmente se hace necesario capacitar a los empleados, implementando nuevas tecnologías, para aumentar la productividad del mismo.
" Capacitar e implementar nuevas tecnologías cuesta dinero, por ello si se da un aumento grande del salario disminuiría la posibilidad de hacer esto", acotó.
Por su parte, Alfredo Berrocal de la Federación de Servidores Públicos indicó que el Consejo Nacional de Trabajadores aún no decide un tope económico para establecer el salario mínimo.
Berrocal señala que es necesario establecer un salario mínimo para acabar el desequilibrio existente, sobre todo en el sector público.
"Entendemos la necesidad de establecer un salario mínimo, pero a hay que hacer una propuesta formal que incluya el criterio de todos los trabajadores y las partes involucradas", lo ideal, según Berrocal, sería que la mesa de diálogo existente, estableciera el monto a ser incrementado.
"Pensamos que a principios del año 2006 debe haber una decisión sobre este tema, pero debe surgir de la Comisión", afirmó.
"Nos preocupa el hecho de que el gobierno le de un tratamiento desigual a su propio recurso humano. No puede ser que hay salarios de B/.50 al mes, ese desequilibrio es el que hay que corregir", consideró el dirigente.
Para el dirigente de los servidores públicos, Alfredo Berrocal, en la primera semana de enero del 2006 hay las mejores condiciones para iniciar la revisión del tema de salario mínimo por parte de la Comisión.
Según Berrocal, los trabajadores públicos tienen la necesidad de que se incluya a este grupo en las conversaciones sobre salario mínimo porque existe mucha desigualdad entre sectores privados y públicos.