La ausencia de dos barandales de hierro en el parque que está en la entrada de Villa Guadalupe, en San Miguelito, se ha convertido en un peligro para los pequeños que juegan allí a diario.
El deterioro de uno de los soportes de la cerca, representa un peligro para los infantes porque en la euforia del juego podrían irse a la calle, que está a pocos metros, en busca de algún juguete o una pelota.
La ausencia de los barrotes ha sido aprovechada por los transeúntes para acortar la distancia hacia la parada, en detrimento de la seguridad del parque.