La procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher, aseguró que la autonomía universitaria no significa justificar que estudiantes en actuaciones tumultuarias provoquen levantamientos de grupos en las vías públicas utilizando los predios universitarios para delinquir dentro del campus, desequilibrando el ambiente pacífico.
Fletcher dijo estar totalmente de acuerdo en que la autonomía universitaria sea respetada, pero que tampoco puede desconocerse el deber de la Policía Nacional como institución responsable de proteger la vida de todos los ciudadanos, así como conservar el orden público.
No obstante, consideró necesaria la formación de policías especializados, capaces de controlar situaciones de esta naturaleza sin tener que invadir los recintos de la Colina Universitaria. Alegó que la falta de este personal puede causar la intromisión excesiva de los representantes del orden.
También estimó prudente que se debe amonestar a aquellas unidades policiales que irrumpan en el interior del campus universitario. A esto añadió que la ley es clara al establecer que sólo el Rector o por mandamiento de autoridad competente y para fines específicos las unidades policiales pueden ingresar a sus predios.
Sin embargo, Fletcher agregó que si bien se requiere la previa autorización del Rector para realizar acciones en los predios de la universidad, la autoridad no debe ni puede mantenerse al margen de su control.
A su juicio, es importante recordar que la autonomía universitaria no es una concesión generosa del Estado, sino que es consecuencia de luchas, de una nueva filosofía social y de los esfuerzos mancomunados de la sociedad, de sus juventudes y de los sectores populares, por lo que no puede ser anulado.
Por otra parte, señaló que la autonomía constitucionalmente otorgada a la UP no precisa el fuero territorial. No obstante, considera que en virtud de la labor desarrollada como institución promotora de investigaciones científicas, tecnológicas y humanísticas requiere de seguridad y tranquilidad en sus inmediaciones, de modo que pueda cumplir con sus propósitos.
En este orden de ideas consideró el fuero territorial, por lo que ésta se considera inmersa en la naturaleza misma de la labor universitaria, de allí que sea necesario mantenerlo que impida a las autoridades civiles y a la Fuerza Pública la entrada al Campus desequilibrando la paz.