Nación

Autopista agota expectativa de vida


El Panamá América


La autopista Arraiján-La Chorrera ya cumplió su expectativa de vida y lo peor es que los más de B/.25 millones que ha generado en peajes desde su uso no han sido destinados en su mayor parte para el mantenimiento como ordenan varias disposiciones legales.
Investigaciones realizadas por El Panamá América señalan que la Ley 40 de 24 de octubre de 1980 y el Decreto 4 de abril de 1981 establecen que los peajes pagados por el uso de la autopista deben ser destinados obligatoriamente para su mantenimiento y operación.
El artículo 6 de la citada Ley establece que de los ingresos obtenidos en concepto de peajes se sufragarán los gastos para la operación, administración, mantenimiento y mejoras de la autopista.
La Ley 40 va más allá y señala la creación de un "Fondo Especial de Autopista" en el Banco Nacional para administrar, operar y mantener el sistema de autopistas en Panamá.
Nelva Aparicio, de la Tesorería del Banco Nacional, reveló que en esa institución "nunca se ha manejado un Fondo Especial de Autopista", como ordena la Ley.
"Lo más probable es que esa Ley nunca se cumplió", manifestó la funcionaria, al explicar la no existencia del fondo.
Por su parte, el viceministro de Economía, Ing. Domingo Latorraca, explicó que los peajes pagados por el uso de la autopista, "se utilizan para el funcionamiento general del Estado y entran al presupuesto como ingresos no tributarios".
Inaugurada en 1981 como uno de los principales megaproyectos del régimen militar, la Autopista Arraiján- La Chorrera de 20.7 kms. ya cumplió su vida útil tras 20 años de uso y requiere de una nueva inversión de B/.6 millones para extender su utilidad en 12 años más.
El director nacional de mantenimiento del Ministerio de Obras Públicas, Ing. Federico Becquer, denunció que esa entidad no cuenta con recursos para la nueva rehabilitación de la autopista porque los peajes que ella genera no se utilizan directamente para su mantenimiento.
Y lo más grave es que la moderna carretera construida por la firma J. Young S.A., a un costo de B/. 38,049,433.70, de los cuales B/.22 millones fueron aportados por un préstamo del BID, presenta grietas, deslizamientos y derrumbes, principalmente en el sector de Vacamonte, donde ya se ha clausurado un carril.
De acuerdo al Ing. Becquer, la autopista ha llegado al estado en que se encuentra por una falta de mantenimiento continuo, ya que lo ideal era que cada año se invirtieran B/.200 mil en ese renglón para la vía, pero sólo se asigna una partida mínima para pagar siete trabajadores que se dedican a la limpieza.
La autopista tiene un aforo aproximado de 14 mil automóviles diarios y el paso constante de vehículos y las lluvias, unido a la falta de un mantenimiento continúo por año, han deteriorado la carretera que acorta el camino entre el interior y la capital, explicó el Ing. Rolando Achurra, también del MOP.
Advirtió que la autopista requiere en un futuro próximo de una ampliación a partir de Vacamonte hacia Arraiján para descongestionar los tranques vehiculares que se forman en ese sector diariamente.
El inconveniente es que parte de la servidumbre de la autopista es ocupada por familias precaristas. Dichos terrenos también son necesarios para los trabajos del segundo puente sobre el Canal.
Mientras tanto, el propio ministro de Obras Públicas, Víctor Juliao, descartó cualquier posibilidad de privatizar la autopista, ya que la misma es "muy rentable" para el Estado.
La Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) recomendó que se destinen más recursos para el mantenimiento de la autopista y además se establezca el pago de un peaje de 15 centésimos en la intersección de Vista Alegre por donde salen y entran miles de autos que no pagan a pesar de que utilizan 5 Kms. de la carretera.
"En los corredores por 19 kms. se paga casi B/.2.00 y en la autopista por el mismo trayecto B/.0.50 centésimos", dijo la fuente de la SPIA.


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101 años de Panamá América

 
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