El Congreso General Guna, anunció su rechazo a las maniobras que realizan miembros del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) en la comarca, por considerar a la entidad como la parte militarizada de los estamentos de seguridad panameña.
A través de un comunicado, la agrupación aclaró que las autoridades y las instituciones comarcales son vigilantes del cumplimiento de la norma que impide por todos los medios la entrada, tráfico, posesión y consumo de sustancias ilícitas en la comarca.
Añade el documento, que de manera poco amistosa el ente de seguridad, prácticamente ha invadido las comunidades y militarizado su territorio.
Aseguran que Senafront realiza giras médicas en conjunto con el Comando Sur de Los Estados Unidos, sin previo consentimiento de sus autoridades, por lo que consideran que es como “hacer fiesta en casa ajena sin invitar al dueño”.
Las
autoridades Gunas insistieron en que el tema del narcotráfico es
una excusa para que entren con el objetivo de construir una base naval con el apoyo del Administración Ejecutiva de Drogas
(DEA,, por sus siglas en inglés) con el fin de debilitarlos.
Igualmente calificaron de irresponsables las recientes declaraciones del director del Senafront, Frank Ábrego, que los llevan a reflexionar sobre un peligro latente que rodea al reclutamiento de jóvenes gunas que, a la larga como ha ocurrido en otros países vecinos, pueden convertirse en verdugos de sus propios.
Por último, hicieron un llamado a los organismos internacionales de Derechos Humanos para que estén en alerta, intervengan y llamen la atención al gobierno panameño que quiere avasallar a un pueblo indígena, buscando militarizar la región, y violando todos los tratados y acuerdos internacionales, el país ha ratificado, y en contravención de la misma Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptado en 2007.