Desde marzo de 2014, la Defensoría del Pueblo está en espera de una respuesta para que las autoridades penitenciarias y de salud permitan que un médico pueda atender de forma continua a los 10 mil reos hacinados en las cárceles La Joya y La Joyita.
Lilia Herrera, defensora del pueblo, denunció que en dos ocasiones han enviado formales misivas a estas instituciones para que el galeno, nombrado y pagado por la Defensoría, pueda atender los casos que se dan a diario.
Adicional a la falta de personal médico, por la ausencia de custodios, el 45% de las citas programadas en clínicas u hospitales estatales no llegan a concretarse, agravando más la situación de estos detenidos.
En un país donde hay bonanza económica, increíblemente, los convictos son transportados en una carretilla de construcción cuando alguno padece enfermedad dentro de estos lugares.
Otro hecho relevante es el tema de la alimentación. Ayer, martes, personal de la Unidad de Privados de Libertad de la Defensoría acudió a La Joyita para levantar un informe, luego de que un reo denunciara en un medio televisivo que "les servían comida con gusanos".
También dijeron que el desayuno lo servían a las 10:00 a.m., el almuerzo a las 12:00 m.d. y la cena a las 2:00 de la tarde.
10,000 reos conviven en La Joya y La Joyita, tres veces la población que existe en el corregimiento de San Felipe.
1 carretilla, similar a la que se usa en la construcción, es el medio de transporte interno de los enfermos.