L a violencia que se vive en las calles se está transportando a los centros escolares.
La semana pasada se registraron más de tres actos violentos en escuelas primarias y colegios, dejando como saldo destrozos en infraestructuras y daños físicos a estudiantes.
Para Luis López, dirigente magisterial, esto es producto de los "niveles alarmantes" de violencia que se registran en el país.
Agresividad y causas.
"En las escuelas primarias nosotros tenemos situaciones muy graves de estudiantes de baja edad con alto índice de agresividad", apuntó López.
Según el educador, la agresividad es producto del hogar, de la barriada, del tipo de música y programas de televisión que escuchan y ven los niños.
Zonia Smith, vice-ministra de Educación, coincide con López en que los niveles de violencia que trascienden a nivel de las escuelas vienen del hogar. Los programas de violencia, músicas con mensajes que refuerzan estas conductas, afectan negativamente a los estudiantes.
Mientras que para el maestro Andrés Rodríguez la causa es por la pérdida de valores.
Alternativas.
López considera que para poner un alto a la violencia, que está acabando con el país, la sociedad debe trabajar en conjunto.
En el caso específico de las escuelas hay que tomar medidas como: trasladar al estudiante agresor, separarlo del centro educativo, dependiendo de la gravedad de la falta, y obligar a los padres a pagar por los daños causados por sus hijos.
Agregó que las autoridades y docentes deben ser más enérgicos en las escuelas.
Recomienda que haya una coordinación entre las escuelas y la policía, para crear un sistema de vigilancia, y revisar tanto las mochilas como a los estudiantes, lo que evitaría agresiones con armas blancas o de fuego.
Rodríguez dijo que para minimizar los niveles de violencia, la familia debe jugar un papel importante educando a sus hijos en valores.
La escuela también tiene que aportar su granito de arena implementando programas de deportes, música y artes, que incentiven a los jóvenes y niños alejándolos de la violencia.
La falta de estos incentivos y de orientación en los hogares ha agravado la situación, según Rodríguez