Nación

Autoridades preocupadas por incremento de malaria


Al menos mil 400 casos de malaria se han detectado en las regiones de Kankintú, Guaribiara y Kusapín en la Comarca Ngöbe Buglé en lo que va del año 2003, lo que representa una preocupación para las autoridades de Salud.
Caridad Herrera, directora comarcal del Ministerio de Salud, indicó que se ha registrado un leve descenso de la epidemia en estas regiones en los últimos días, ya que unos 20 promotores de Salud entraron al lugar para reforzar el equipo que ha estado tratando de controlar el brote.
La Malaria Vivax que predomina en la región comarcal cercana a las montañas de Bocas del Toro, a pesar del descenso registrado, continúa presentando casos pero en menor cantidad.
Los promotores están en el área brindando charlas sobre cómo evitar la proliferación del mosquito que produce esta enfermedad; además, se está aplicando cloroquina y primaquina a las personas infectadas; al igual que se procedió a rociar dentro de las casas y eliminar todos los criaderos, con el fin de erradicar el brote.
Estas instalaciones se convertirán, además, en custodio seguro y fiel de las Actas del Congreso Anfictiónico de 1826, tras la restauración y adecuación de la Sala Capitular del Convento de San Francisco, ahora Salón Bolívar ubicado en estas estructuras.
A la custodia de esta importante reliquia se suma una réplica de la espada del Libertador, obsequiada por el presidente venezolano Hugo Chávez.


El docente Edilio Membache, emberá de 25 años y siete de servicio, es uno de los seis maestros de la escuela del pueblo. El atiende 23 estudiantes de quinto y sexto grado del turno diurno. Es maestro multigrado y "no es nada fácil", indica.
En sus primeros años, luego de graduarse, dictó clases en la comunidad fronteriza de Manené, a pocas horas de Colombia. Se trata de un poblado a unas seis horas de La Palma, cabecera de la provincia. La travesía exige viajar primero por mar y luego por el río Balsa, de acuerdo a la marea.
"Es muy diferente a los unigrados porque mientras se pone a trabajar a un grupo se empieza con el otro. Siempre se debe mantener ocupado a uno de los dos"... explica.
Es joven y como tal reconoce que ha sido una tarea muy difícil. Ahora, luego de tanto tiempo, el asunto "es más sencillo", pero no deja de ser "muy comprometido". "Yo dedico todo el tiempo posible a los niños". Tan es así que aún no piensa en casarse. "Tengo 23 hijos que cuidar" y ríe.
La educación en estas áreas inaccesibles es un privilegio de pocos. Terminada la primaria inicia el dilema de los padres de si la decisión correcta será enviarlos a la secundaria.
Sin solvencia económica y con apenas lo necesario para vivir, en ocasiones no hay opción. Los muchachos se educan "hasta donde se puede", manifiesta Membache.
En los emberá - wounaán la realidad es muy similar a la de los ngöbe buglé, tal como pudo observar El Panamá América durante un reciente recorrido por la comarca en Veraguas.
Los niños parten de sus casas los fines de semana e inician solos una nueva vida. Miles de sacrificios con el único propósito de ser alguien.
En aquella ocasión el equipo periodístico conversó con jóvenes de 11, 12 y 13 años, que un viernes, retornaban a su hogar después de una semana de labores. El domingo estarían de regreso en "su casa temporal" caminando hasta ocho y nueve horas.
En Darién otro factor incide en la continuación de los estudios. Las escuelas cercanas, concluida la primaria, se ubican a más de dos horas de camino en el mejor de los casos.
Nada imposible si se dispone de un buen vehículo que confronte las adversidades de la carretera o tal vez, como sucede en la ciudad, un colegial o un carro particular. Mucho pedir para esta provincia.
Son los propios niños los que a veces optan por no seguir o por el contrario los padres no soportan que los hijos sigan asistiendo a clases con hambre, mal alimentados. Las labores agrícolas del padre son en determinado momento una salida más rápida y de ingresos económicos a corto plazo.
Los que eligen hacer la batalla, continúa Membache, deberán soportar por añadidura la carencia de textos.
Aunque el maestro precisó que por fortuna, en estos momentos cuentan con las donaciones del Programa Pro Niños de Darién y del Ministerio de Educación, de lo contrario el sentido altruista del docente sale a relucir.
"Con nuestras quincenas compramos material didáctico porque eso sí no nos lo da el Ministerio de Educación (MEDUC)", aclara.
La estructura de la escuela de Arimae está en sus peores condiciones. Goteras y paredes rajadas son la nota característica y los cuatro salones se quedaron pequeños para el número de estudiantes, describió Membache mientras los mostraba. "Ya se lo comunicamos al MEDUC para que tome las medidas".
Los indígenas de estas regiones son hombres decididos que caminan a la par de mujeres emprendedoras. Viven con lo que les provee su medio ambiente, pero reciben bien las innovadoras iniciativas que les benefician, a ellas y sus familias.
Precisamente durante nuestra visita las emberás de Arimae recibían un curso de costura impartido por profesionales del Fondo de Inversión Social (FIS).
Estaban aprendiendo a hacer parumas con máquinas de coser (vestido tradicional de la india emberá - wounaán), pantalones para los hombres y camisas.
En tanto, personal del Ministerio de la Juventud, la Niñez, la Mujer y la Familia, las adiestraba sobre la construcción de estufas.
Otros poblados indígenas, como Pueblo Nuevo, han formado parte de la iniciativa. En esa ocasión fueron unas 22 las participantes, esta vez 21, según dio a conocer la instructora Felicia Gudiño.
"Son gente con muchas ganas de aprender pero necesitan ayuda". Material y herramientas para seguir las clases, a eso se refiere.
Y mientras llegue algún día esa ayuda, Abilda, Casiana y otras mujeres del pueblo seguirán hilando felices las agujas de las máquinas para terminar los uniformes de la escuela o las camisas para los esposos, antes que caiga la noche.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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