SE MANTIENE el peligro del brote de enfermedades en el Darién, por el desbordamiento de unos seis ríos que destruyó letrinas, mató animales y dejó el lugar sin agua potable e insalubre para ser habitado.
El gobierno trasladó personal médico y de sanidad que inició la vacunación de los moradores y la fumigación de las distintas aldeas.
Se han detectado dos casos de hepatitis y las autoridades informan que ya en algunas comunidades hay presencia de la malaria, por lo que realizan esfuerzos para evitar una epidemia.
El presidente Martín Torrijos recorrió las zonas afectadas, en gran parte habitadas por indígenas, que quedaron prácticamente sepultadas luego del desbordamiento de los ríos.
Torrijos se comprometió a iniciar con urgencia un programa de ayuda, que incluye el envió de una potabilizadora portátil ante la escasez de agua potable, además de alimentación, ya que el área de cultivos quedó totalmente destrozada.
El mandatario y su esposa caminaron por tramos lodosos, y entre aguas, que les llegaban hasta las rodillas, debido a que el río Chucunaque que aumentó en un 50% su cauce normal.
La recuperación de las áreas afectadas tardará por lo menos seis meses, según estimaciones del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), por lo que se mantendrá un plan de ayuda a largo plazo.
Estas son las peores inundaciones que se registran en los últimos 50 años en la provincia, con una población de más de 40 mil habitantes.
De acuerdo con SINAPROC, alrededor de 7 mil personas resultaron afectadas
La situación es complicada, pues a las comunidades afectadas, sólo se puede llegar en helicóptero o botes, pero este último medio resulta peligroso, pues las autoridades metereológicas preven fuertes lluvias hasta el 28 de noviembre, lo que podría dificultar el envió de enseres.
Autoridades temen brote de epidemias en Darién
De las mil 269 viviendas afectadas, en el Bajo Tuira, 50 pertenecen a familias de desplazados colombianos.