La renuncia del presidente Carlos Mesa, "último eslabón de la democracia" en Bolivia, a merced de sindicatos y organizaciones civiles, hacía temer una división institucional y presagia el retorno del autoritarismo en el país políticamente más inestable de Sudamérica, según analistas.
Una eventual aceptación, hoy, de la dimisión de Mesa en el Congreso "es el mejor caldo de cultivo para que prosperen como salvadoras opciones autoritarias", consideró el analista Alvaro García.
Si llegara a consumarse la salida de Mesa, "va a seguir la conflictividad, va a seguir la movilización, el conflicto social", presagió.