El equipo de búsqueda aérea de los cuatro pescadores panameños desaparecidos en alta mar el pasado sábado, será reforzado con cinco aviones privados, informó ayer el viceministro de Gobierno y Justicia encargado, Arturo Alvarado.
Entre los náufragos se encuentran José Angel Lever, de 23 años; Jorge Rubén Camargo, de 24 años; Jair y otro, cuyo nombre se desconoce.
Informó que miembros del Club Aeronáutico de Panamá se unieron ayer al bloque de búsqueda, para acompañar a los miembros del Servicio Aéreo Nacional, que intenta encontrar la embarcación Jacob, en la que viajaban los cuatro pescadores.
Indicó que se unieron dos aviones y para el fin de semana se espera tener cinco aviones adicionales a los del SAN para realizar una búsqueda más intensa.
Para Alvarado, no ha habido ninguna negligencia en la búsqueda de los desaparecidos, quienes inicialmente fueron ubicados por tripulantes de un avión del SAN, pero que tuvo que regresar para abastecerse de gasolina.
Las embarcaciones del Servicio Marítimo Nacional no encontraron la lancha. "No es fácil buscar en el mar. Las corrientes han arrastrado la embarcación".
Según pescadores de Pedasí, en la provincia de Los Santos, por esa área existe una corriente que arrastra hacia la costa y otra hacia mar adentro, y tal vez pudieron ser llevados hacia el Ecuador.
Rubén Guerra, padre de Jorge Rubén, uno de los desaparecidos, relató que los cuatro jóvenes partieron del Muelle Fiscal el sábado en la tarde. Los muchachos llamaron a unos amigos por celular y le dijeron que el motor se les había dañado.
"Enseguida los amigos fueron a la Autoridad del Canal de Panamá a pedirle ayuda de una lancha para ir a buscarlos porque estaban cerca, en isla Flamenco, detrás de Amador. De la Central les responden que no podían hacer eso, porque tenían que llevar una nota dirigida al director".
Indicó que por ello se fueron a buscarlos en botes alquilados. "Si hubieran acudido al llamado los hubieran visto, pues estaban a unos siete minutos de ellos. Cuando salimos el domingo no los pudimos encontrar".
"El lunes temprano nos reunimos todos en el barrio, reunimos una plata y alquilamos una avioneta, recorrimos Taboga, el Archipiélago de Las Perlas, llegamos hasta Punta Mala, tuvimos más de 20 llamadas de ellos, pero no nos veían ni nosotros tampoco".
Dijo que cuando ya regresaban a la base, les dijeron que estaban viendo un barco mercante grande y describieron el color y cómo era. Luego desde el aire vieron entrar por Amador el barco que describieron los muchachos.
"Todo eso lo comunicaron al llegar a Rodman y le dieron todas las señales; en ese momento llamaba un piloto del Servicio Aéreo Nacional, comunicando que los vio y que pasó volando a menos de 60 metros y los muchachos estaban saltando, haciéndoles señas, pero cuando éste envía la información de las coordenadas a Rodman, el muchacho dijo que eran a 36 millas debajo de Taboga. Cuando la información sale de ahí a las patrulleras, especificaba que eran 36 millas debajo de Otoque, otra isla muy distante, y a partir de ese momento todo se complicó y hasta el sol de hoy, no hemos sabido más de los muchachos".