QUIENES ASPIRARON a ocupar puestos de elección popular y los directivos de partidos perdieron ayer el fuero electoral penal y laboral, por lo que a partir de hoy pueden ser investigados por las autoridades judiciales e incluso destituidos de sus cargos sin ninguna autorización del Tribunal Electoral (TE).
El magistrado Erasmo Pinilla dijo que a partir de las cuatro de la tarde de ayer los excandidatos y directivos de partido políticos perdieron el "extenso" fuero electoral, vigente desde hace más de un año.
"El tema de los polígonos no es un tema cerrado", afirmó Torrijos, días después que el secretario Rumsfeld así lo catalogara.
El Ejército de Estados Unidos acantonado en las riberas del canal de Panamá hasta diciembre de 1999, dejó municiones y explosivos en campos de tiro y experimentó con armas químicas en la isla San José durante la Segunda Guerra Mundial donde aún permanecen muchas sin detonar.
Situada en el Pacífico panameño y formando parte del Archipiélago de Las Perlas se encuentra la isla San José, lugar de gran potencial turístico que vio truncado su desarrollo después del hallazgo de bombas químicas utilizadas por el ejército de Estados Unidos durante la segunda guerra mundial.
San José tiene una extensión de 12 mil acres y cuenta con diversidad de flora y fauna.
Según se ha registrado, en esta isla se practicaron importantes experimentos químicos sin la debida consulta.
Información recabada por Panamá América precisa que de 1920 a 1946, Estados Unidos tuvo un programa activo de armas químicas, supuestamente dirigido a la defensa del Canal. No obstante, desde 1943 hasta 1968, el programa intentó probar municiones químicas bajo condiciones tropicales.
La información indica que los agentes químicos probados incluían: gas mostaza, fosgeno, cloruro cianógeno, cianuro hidrógeno, gas sarín, VX, entre otros.
Se estima que de las 31 mil bombas químicas utilizadas sobre San José, el 10% (3,100) no ha detonado. Se cree que la mayoría de las armas vivas en el lugar contienen gas mostaza.
Los propietarios de la isla planeaban edificar un hotel de playa, que incluía pista de aterrizaje, sin embargo, una vez descubierto que hay municiones sin detonar en el lugar, el proyecto no prosperó.
Sabino Rivera, de 42 años, se convirtió el 29 de julio pasado, en la última víctima de estos artefacto. Rivera murió al pisar uno de los explosivos que todavía permanecen enterrados en el polígono de tiro que dejó el Ejército de Estados Unidos en Colón.
A pesar de no haber un registro con las cifras exactas de la cantidad de panameños que perecieron al deambular por sectores contaminados con explosivos, ronda los 108 y otros 500 nacionales han resultado heridos.