Nación

Bahía de Panamá: un descomunal inodoro

Más de 122 millones de galones de aguas servidas se descargan todos los días, arrastrando temidas bacterias coliformes.


Quizás el cuerpo humano es peor que los químicos en tecnicolor que tiñen las aguas de la bahía de Panamá. Cada vez que los cerca de un millón de habitantes del área metropolitana halamos la cadena del inodoro, la descarga de material contaminante va directamente a la bahía, donde unos 122 millones de galones de agua sucia son depositados diariamente, poniendo en riesgo la salud de la población, afectando la pesca y el desarrollo del turismo.
Hasta la década de los cuarenta, la bahía de Panamá fue un excelente balneario. Hoy 60 años después, se ha convertido en el gran inodoro de la urbe capitalina. Actualmente un nuevo proyecto busca recuperarla en un plazo no mayor de 17 años mediante la ejecución de un plan maestro de saneamiento.
A fin de mes el gobierno ha anunciado que dará el primer paso en firme, asignando el contrato para el diseño de la red de alcantarillado del proyecto luego de ser aprobado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Naciones Unidas para su firma.
Los consultores consideran que una nueva red es imprescindible debido a que las estaciones de bombeo existentes están fuera de servicio o en malas condiciones y un porcentaje importante de las tuberías han perdido su capacidad hidráulica por falta de mantenimiento.
Esta situación, dijo el alcalde Juan Carlos Navarro, causa mucho dolor y vergüenza, porque Panamá es uno de los pocos países del mundo donde las aguas servidas van crudas a las quebradas y los ríos y de allí a la bahía. "La limpieza y su saneamiento son fundamentales para la salud, la calidad de vida y el desarrollo económico sostenible de la urbe y sus habitantes", sostiene Navarro.
En la última década, Panamá ha recibido varias propuestas de empresas de países como Japón, Estados Unidos y Alemania, interesadas en invertir para crear proyectos de saneamiento. En el año 2000, por ejemplo, la Alcaldía capitalina presentó un plan tendiente a sanear la ciudad y la bahía, planteando el traspaso a los municipios metropolitanos (Panamá, Colón, San Miguelito, Arraiján y la Chorrera) la responsabilidad de las aguas negras y su tratamiento. Para tal efecto se traspasaría el impuesto del bien inmueble a estos municipios para sufragar los costos del saneamiento.
En abril del 2000, mediante el acuerdo No.35, el Consejo Municipal aprobó exigir a las edificaciones en el distrito de Panamá sistemas de tratamiento de aguas antes de ser vertidas al alcantarillado, disposición que no ha sido acatada.
Ante esta situación la Comisión de Desarrollo Urbano pidió una explicación, que no se dio, así como tampoco se presentó el informe sobre el estado de cumplimiento de esta disposición. Para el alcalde Navarro, es una medida que no se ha cumplido y nunca se ha puesto en practica por ser técnicamente inoperante, pese a que la misma se hizo con buena voluntad.
"No tiene ningún sentido y económicamente no es factible pedirle a cada persona que en su casa, comercio o edificio tenga una planta de tratamiento de agua", asegura. "Una acción de esta naturaleza, es tanto como solicitar que también tenga su propia planta eléctrica en su casa, lo que sería un retroceso grave para la ciudad", dijo.
Navarro agregó que debemos ser responsables y exigir al gobierno que cumpla con su deber de atender la construcción de un sistema de alcantarillado moderno, recupere el existente e instale plantas modernas de tratamiento, como tiene que existir en Panamá.
Entre otras alternativas está la de un consorcio brasileño para el desarrollo del proceso de tratamiento de afluentes en pozos profundos, en forma aeróbica, antes de que sus aguas sean vertidas al mar.
Carlos Laucevicius, director de la empresa brasileña ""Grauna S.A."", explicó que este sistema, aplicado con éxito en Brasil y Chile, permitiría la descarga de los ríos en colectores o galerías de aguas pluviales, sin crear problemas sanitarios.
De acuerdo con un informe presentado por el investigador panameño Luis D"Croz, el vertiginoso crecimiento urbano en los distritos de Panamá y San Miguelito, cuya población supera un millón de habitantes, genera una descarga de 575,000 metros cúbicos de aguas contaminadas diariamente.
Algunos ríos que atraviesan la capital panameña, como Curundú, Matasnillo, Matías Hernández y Juan Díaz, se han convertido en alcantarillas abiertas que reciben grandes volúmenes de desperdicios, entre ellos, residuos de pintura, diesel y detergentes, cuyo destino final es el mar. En las desembocaduras de algunos de esos afluentes, el número de bacterias coliformes fecales superan las 200,000 por 100 mililitros de agua.
En cuanto al impacto de la basura en la contaminación de la ciudad y la bahía se puede señalar que la contaminación se produce principalmente por el vertimiento de desechos en los cauces y riveras de los ríos y quebradas y desagües en la bahía y por los desechos que se generan a través de los alcantarillados pluviales mediante los tragantes transportados por las aguas de las correntías superficiales en época de lluvia.
Existen además no sólo desechos de uso domestico sino también los residuos peligrosos hospitalarios e industriales. Estudios oficiales revelan que al quedar sujeta al proceso natural de putrefacción microbiana, la inmensa carga de materia orgánica consume anualmente alrededor de 20,000 toneladas de oxígeno en las aguas de la bahía.
Este hecho ha tenido un impacto directo en la diversidad de las especies de la fauna marina, que se ha reducido a unas cuantas especies sin valor comercial. Además una investigación realizada por la Universidad de Panamá confirmó que de cada litro de agua consumida en la capital, 80% (800 mililitros) se convierte en aguas servidas que van a dar al mar sin ningún tratamiento previo, lo que hace imprescindible adoptar medidas para evitar que los ríos que atraviesan la capital continúen siendo vehículos de la grave contaminación marina.
Para D"Croz una respuesta tardía al problema empeorará los niveles de contaminación, como los fuertes olores nauseabundos que son percibidos en las áreas residenciales próximas al malecón de la avenida Balboa.
La tarea no es nada nuevo, ya que muchos países han ejecutado planes de manera exitosa. Yasuo Watanabe, experto japonés en la materia, sostiene que el gobierno de su país se ha comprometido en 14 proyectos, 8 de los cuales están andando, en países latinoamericanos como México, Chile, Paraguay y Brasil.
Los sistemas de tratamiento de aguas servidas utilizados en la rehabilitación de áreas costeras en Brasil y Chile se han convertido en una de las alternativas para la descontaminación de la bahía de Panamá.
Por otro lado, la descontaminación del río Támesis, en Londres, es un ejemplo de que es posible recuperar áreas degradadas a través del adecuado planeamiento y del uso de tecnologías de protección ambiental.
Para la realización de este proyecto se ha diseñado un plan que abarca todo el proyecto con un sistema completo de recolección de aguas residuales, de transporte que básicamente son las estaciones de bombeo con las líneas de impulsión que conducirán estas aguas a una planta de tratamiento que será ubicada cerca del Río Juan Díaz.
La primera fase del proyecto corresponde al "área 3" que incluye el sistema de recolección, transporte y bombeo hasta una parte de la planta de tratamiento, lo que significa que se verterá un 50% menos de contaminantes a la Bahía de Panamá, etapa que tendrá una duración aproximada de cinco años, calculándose su costo de 150 millones de dólares de los cuales un 40% serán aportados por el gobierno del Japón otro 40% del Banco Interamericano de Desarrollo y el 20% restante cubierto por el gobierno de Panamá.
El proyecto se ha dividido en dos fases. La segunda comprende unos 5 años adicionales e involucra al resto del área metropolitana, lo que implica que el proyecto debe estarse culminando en unos 10 años totalmente.
El Director del Proyecto de Saneamiento de la Bahía, Francisco Castro indica que se espera el próximo año tener los diseños de la primera fase a desarrollar, lo que significaría que inmediatamente se tengan los recursos disponibles, podrá llamarse a licitación la construcción de parte del alcantarillado sanitario de todo el proyecto.
Esta primera etapa involucra el sector denominado como el "área 3", que comprende el perímetro más densamente poblado de la ciudad que va desde el Casco Viejo hasta mas allá de Panamá Viejo comprendiendo una población de más de medio millón de habitantes o sea la mitad del total que abarca el proyecto, lo que le dará un gran empuje a la descontaminación de la bahía, de la ciudad y los ríos que se encuentran en este sector.
Por otro lado recientemente se sostuvo una reunión con una misión conjunta del BID y el Banco de Japón de Cooperación Internacional con quienes se está trabajando sobre el financiamiento de la primera fase del proyecto.
"Este es el primer esfuerzo en firme que se hace para limpiar la bahía, pero este proyecto no debe ser visto como una iniciativa de gobierno sino de estado" dijo Castro, el director del proyecto.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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