La explotación sexual de menores, el turismo sexual, la pornografía infantil y la trata sexual, desde hoy se investigarán de oficio. La Sección Especializada Contra la Explotación Sexual de la Policía Técnica Judicial (PTJ), será la encargada.
Aunque es importante que la gente denuncie, ahora la ley le da las herramientas a esta sección para que investigue de oficio este delito. Pero es menester que los padres de familia tomen en cuenta que cualquier niño o niña es susceptible a estas redes.
Y es que no fue hasta que se estableció la Ley 16 de 31 de marzo de 2004 en Panamá, cuando se tipificaron los delitos de explotación sexual, proxenetismo, rufianismo, corrupción, trata sexual, turismo sexual y pornografía infantil, como la protección de los menores de edad.
Según la jefa de Delitos Sexuales de la PTJ, Ana Cajar, la Ley 16 les permite investigar de oficio y utilizar agentes encubiertos para obtener pruebas como vídeos, fotografías u otros elementos que aporten a la investigación.
Desde la apertura de la Sección de Delitos contra la Explotación Sexual, la PTJ ha investigado 14 casos, de los cuales 4 han sido tramitados y 1 consta como solicitud internacional. Todos se basan en investigaciones por trata sexual, pornografía y proxenetismo.
Las autoridades han solicitado a los padres de familia supervisar a los menores constantemente y no permitir que envíen e intercambien fotografías e información a supuestos amigos cibernéticos.
La Ley 16 establece en su artículo 231-D que "quien fabrique, elabore o produzca material pornográfico o le ofrezca, comercie, exhiba, publique, difunda o distribuya a través de internet o cualquier medio masivo de comunicación o información nacional o internacional...", será sancionado con prisión de 4 a 6 años y con 150 a 200 días multa.
Igualmente a quien utilice a un menor de edad en actos de exhibicionismo obsceno o en pornografía, por cualquier medio, será sancionado con prisión de 4 a 6 años y con 150 a 200 días multa.
También se sancionará a quien se valga de correo electrónico, o cualquier otro medio de comunicación individual o masiva, para incitar o promover el sexo en línea en menores de edad, o para ofrecer sus servicios sexuales.
En el país, factores como la violencia, abuso, mendicidad y las facilidades comunicativas de internet, favorecen el trabajo de los explotadores sexuales, quienes venden a estos menores falsas ilusiones de una mejor vida.