Los diseños varían y los balcones pueden estar construidos en concreto, madera, vidrio o láminas de hierro. Hay normas que regulan su altura, que debe ser de un metro mínimo, pero lamentablemente la falta de cumplimiento de estas especificaciones ha convertido a los balcones en puntos peligrosos o zonas de peligro en un hogar.
La arquitecta señala que los balcones de concreto cumplen con las normas, pero pueden no ser seguros porque cuando hay niños y las estructura está completamente cerrada, los infantes van a intentar ver qué hay más allá, acercando muebles para escalar.
Si el balcón se hace con elementos horizontales se puede convertir en una escalera donde el niño va a intentar subir; también puede resultar peligroso si no está muy fijado al piso.
La mayoría de balcones en Panamá son de concreto, pues resultan de menor costo.
También existen las ventanas corredizas que pueden funcionar como balcones, pero pueden resultar peligrosas.
Según Aguilar, ciertas personas en la búsqueda de seguridad en los balcones de sus apartamentos realizan obras empíricas.
En condominios muy altos, por ejemplo, no se permite cerrar la terraza con rejas, por lo que algunas personas optan por encerrarlas con mallas de ciclón y trasmallos, lo que puede molestar a los vecinos.
Para reducir la curiosidad de los niños es recomendable construir los miradores con algún tipo de transparencia para que los pequeños no tengan curiosidad de ver más allá. Además es importante utilizar materiales que no sirvan para escalar, tomando en cuenta que la distancia entre los materiales (madera, hierro) debe ser de unos 10 cm., manteniendo la altura reglamentaria de un metro.
Para que no existan riesgos en el hogar, debe asegurarse que los balcones estén fijos y darles el mantenimiento apropiado para que no se deterioren, porque el hierro se corroe con la brisa, y la madera es débil.