Nación

Barbero trabaja bajo una caseta y piedras

La pobreza salta a la vista, los niños descalzos simulan pueblos distantes pegados a la frontera darienita.


MIENTRAS las riquezas se desbordan en la ciudad, en la comunidad de Tierra Prometida, corregimiento Alcalde Díaz-Las Cumbres, se trata de la pobreza. Allí las necesidades están a la orden del día.
Una carretera desolada, recién construida y sin luminarias que conecta el sector con Villalobos, en Pedregal, conduce al sector que no tiene agua potable, servicio de telefonía, y la luz eléctrica es llevada a través de las peligrosas "telarañas".
Al mirar a los laterales de la vía se observa viviendas de zinc, chozas y casas de madera rústica, monte, pero también una actividad con un futuro próspero.
Se trata de la barbería más popular de Tierra Prometida, donde los varones acuden a realizarse los más modernos cortes de cabello a solo B/. 1. Lo que si es cierto es que el precio habla de las necesidades que viven.
Y no es por medio de tijeras, como suele ocurrir en lugares con esas mismas condiciones, sino por máquinas de corte.
Las instalaciones del local, al borde de la calle, también hablan de Tierra Prometida.
Y es que tan solo sostenida por 4 palos secos y de techo hojas de zinc viejas y oxidadas, los clientes de José, el barbero, se aguardan del inclemente sol mañanero, mientras esperan turno.
El barbero nos contó que en 45 minutos de trabajo, llevaba unos seis clientes, es decir que había ganado B/. 6 de forma honrada.
En aquella barbería todos los varones del vecindario acuden a realizarse los cortes de cabello, incluso algunos de otros sectores asisten por la atención.
Cuando este medio estuvo allá hasta niños junto a sus padres esperaban por un corte de cabello, muchos de ellos bajaban de las lomas y cerros.
Todos reían y estaban felices, pues se trata de darle la mejor cara a las adversidades, siguiendo el adagio "al mal tiempo, buena cara".
"Si quiere se le hace el corte gratis señor periodista", nos dijo, pero descartamos esa posibilidad, pues la fila crecía a medida que avanzaba el tiempo, inclusive algunos esperaban de pie, ya que las rocas de asientos estaban ocupadas.
"El lugar es excelente y los cortes de cabello son a un costo módico, además nos sentimos en familia, porque somos gente humilde", expresó un cliente, mientras secaba el sudor del rostro.
Esta comunidad surge como otras, donde personas de escasos recursos optan por invadir terrenos para lograr establecer a su familia, generalmente jóvenes parejas.

La comunidad de Tierra Prometida la integran familias invasoras, que ocupan desde hace siete años terrenos privados.
El representante de Alcalde Díaz-Las Cumbres, Quibián Panay, reconoce que la comunidad tiene grandes necesidades.
92 mil 519 personas registró el corregimiento de Alcalde Díaz-Las Cumbres, según el censo del 2000.


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258453
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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