Carlos Barés ha capeado el temporal originado por el escándalo del tráfico de armas en el que se vincula a la Policía Nacional bajo su mando, mientras su radio de acción mantiene la misma fuerza y control que posee desde que asumió el liderazgo de la institución. Hay quienes lo califican como el "hombre fuerte" de Panamá.
El militar retirado, Rubén Darío Paredes, es de la tesis de que hoy el director de la Policía es un hombre fuerte, aunque no uniformado. Sin embargo, como político, tiene poder y es evidente la subordinación de los directores del resto de la Fuerza Pública, como el Servicio Aéreo Nacional, el Servicio Marítimo Nacional y el Servicio de Protección Institucional a la Policía Nacional y su director.
Y es que no cualquier panameño puede mover los hilos que controlan las fronteras Este y Oeste del país, como tampoco la entrada de ciudadanos a Panamá, pasando por ser uno de los funcionarios más allegados de la presidenta Mireya Moscoso y familiar cercano del contralor Alvin Weeden. Eso sin sumar que dirige una fuerza de 15 mil hombres armados.
¿Cómo logró pasar de conductor y guardaespaldas a director de la Policía Nacional? ¿Cuánto poder tiene? ¿Cómo le beneficia la ley de la Policía, que le permite pasar por encima del ministro de Gobierno y Justicia? ¿Es ahora un civil el hombre fuerte?
El Panamá América hurgó en las hemerotecas, entrevistó a distintos personajes que han estado vinculados, de una u otra forma, a la Policía Nacional, al Consejo de Seguridad, al Servicio de Protección Institucional (SPI); además de que investigó hechos del pasado y presente relacionados con Carlos Barés quien, como director de la Policía, ha estado en el ojo de la tormenta en las últimas semanas.
Sobre el tema, Ricardo Arias Calderón, ex vicepresidente y ex ministro de Gobierno y Justicia, es de la opinión de que ante la total independencia de la Policía, el director policial estableció una relación directa con el presidente, que "cortocircuita" la supervisión del ministro. Eso le da al jefe de la Policía un margen de autonomía que hace que él se convierta en un poder por cuenta propia, señaló.
Por su parte, Ebrahim Asvat coincide con Arias Calderón al respecto, mientras que insiste en que Carlos Barés por sí solo no tiene poder, pero en la medida en que incida en el nombramiento de los otros directores que conforman la Fuerza Pública, entonces sí tiene control desmedido, lo que no es sano para Panamá.
Contrariamente, el ex presidente Guillermo Endara Galimany, apuesta por la independencia de la Policía Nacional y defiende la tesis de que su director debe recibir órdenes directas del presidente de la república. Al mismo tiempo, asegura que el principal mérito de Carlos Barés para ocupar el cargo, es su lealtad. Argumenta además, que Barés Weeden tiene tanto poder como la presidenta le quiera dar.
En tanto, una fuente ligada a los estamentos de inteligencia, manifiesta que el poder de Carlos Barés radica en la debilidad existente en el Consejo de Seguridad, pues su actual director, Ramiro Jarvis, es un experto en inteligencia, pero no un político y, por tanto, no goza de la confianza total ni de la amistad de la presidenta Mireya Moscoso. Eso le resta a Jarvis, pero le suma poder a Carlos Barés. El Panamá América publica en sus ediciones de hoy y mañana, una investigación periodística sobre el tema. Más en Nacionales