Nación

Bartleby está de moda


 Que en su oficina digan "hoy estoy Bartleby", o "fulanito hoy está Pavo", o que ella misma se sienta "Bartleby", ya es una terminología de trabajo. Es algo que les ha dejado la obra "Todos somos Bartleby", según Mirielys Del Río, que protagoniza a Bartleby, el oficinista escribiente modelo que un día siente que ya no quiere seguir siendo más casi un autómata que realiza una labor monótona y cansona sin ser justipreciado y pone un hasta aquí a su jefe que no entiende cómo de pronto pudo pasar algo así, cuando él creía que el diligente trabajador estaba contento con su faena y comprometido con la misión y visión empresarial.

"Todos somos Bartleby" se estrenó el pasado viernes 19 de febrero en La Quadra y estará en cartelera hasta el 23, dirigida por Eduardo Medina Bárcenas-quien se estrena como director y se animó a hacer el montaje a raíz de que se sintió identificado con la obra cuando se la presentó Melva de Alcázar, luego de que estaba insatisfecho participando en una obra "en que no me sentí bien. Un momento de frustración actoral".

Estableció un "rapport" inmediato con "Todos somos Bartleby", en donde actúa un elenco donde a excepción de "el jefe", quien es interpretado por Manuel Rivera, tres actrices hacen papel de hombres.

 

Además de Mirielys están en esa burocrática oficina dos escribientes y copistas más: "Pavo" (Yamileth Acosta C.) y "Tenazas" (Rossana Díaz), a quienes les gusta mucho el deporte y por lo menos, a diferencia de "Bartleby" se dan un respiro de vez en cuando, aunque discrepan en el equipo que a su juicio ganará la serie y además, "Tenazas" es algo cepillona. Nunca falta alguien así en una oficina ¿no? "Pobrecito Bartleby" es también una frase común entre el público cuando termina de ver la obra, según explicó Mirielys.

Es que, como coincide con el joven director, "hay un pesar", luego de que se han reído, las personas casi se sienten culpables y se ven retratadas en la pieza teatral. 

"Hay un pesar. Inmediatamente en la sala se siente ese cambio del público, esa reflexión, una mezcla de sentimiento, un mal sabor, un shock".

 

Refiriéndose a gente que quizás siente que la obra es un espejo de su vida, ya sea porque encaja en el rol del jefe o de Bartleby, dice que "hay quienes se van y simplemente no les gusta. Es más fácil decir no me gustó, porque te toca. Hay algo que te incomoda y no entiendes..."

Es más, también la obra, hizo famosa la frase con la cual Bartleby demostró que su paciencia y capacidad de aguante había llegado a su límite "Preferiría no hacerlo", dicha en tono pusilánime primero y al final como en una explosión, con toda la rabia contenida que había acumulado por años en su ser mientras realizaba sumiso su mecánica tarea de revisar copias, cotejar cuentas y poner sellos.

Antes, no le habría pasado a "Bartleby" por la mente la idea de sublevarse. Luego se sintió liberado. Pero, en su prisión invisible, el trabajo tedioso que terminó odiando, exhaló el último suspiro.

 

El trabajo fue una adicción que le cobró caro.

No más Bartlebys. No más sumisión. No más vivir la vida sin vivirla. No más "workaholism".

Bartleby, a juicio del autor de esta pieza teatral, el mexicano Alejandro Ortíz, habla de "las absurdas cárceles que nos hemos impuesto. 

 

El espectador se apropia de ese discurso, a Bartleby lo conoce, lo ha vivido". Después de todo "Todos somos Bartleby". 

 


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528884
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América