Nación

Basura dificulta saneamiento de la bahía


La mala práctica de algunos panameños de arrojar chatarras y otros desperdicios a los ríos y quebradas dificulta el proyecto de saneamiento de la bahía, advirtió el alcalde Juan Carlos Navarro.
"Con lo sucedido en octubre del 2004 (inundaciones en Prados del Este), aprendimos que tenemos que cuidar el ambiente y depositar la basura en su lugar para que no se vuelvan a repetir esas imágenes de dolor en varias familias que perdieron todo", dijo el funcionario.
Indicaron que agentes de la Dirección General de la Policía adscritos al Grupo de Secuestros y Extorsiones colaboraron activamente a través de las investigaciones, realizadas con éxito.
Las pesquisas que realizaron los investigadores españoles revelan que fueron los numerosos testigos que acompañaban a las víctimas cuando se produjeron los hechos los que denunciaron lo sucedido.
"Seis individuos armados, llegados en lanchas motoras, obligaron a subir al padre y al hijo, amenazando a los restantes trabajadores para que guardaran silencio", establece un informe de la Policía de España al que tuvo acceso este medio.
El 20 de febrero, un inspector del Grupo de Secuestros de la la UDEV-Central de la Comisaría General de Policía Judicial se desplazó hasta Panamá. Una vez allí, contactaron con el enlace español de Interior para elaborar la estrategia a seguir del que era, con toda probabilidad, el primer secuestro cometido por las FARC contra españoles.
Detalles que ninguna autoridad panameña se atrevió a revelar, pero que fueron confirmadas en España.
Por ejemplo, que durante las investigaciones se produjeron unas 13 comunicaciones telefónicas de los secuestradores con la familia. A excepción de las tres primeras, el resto de las conversaciones fueron "guiadas" según los distintos patrones que el equipo negociador iba diseñando. Por parte de la familia actuó como interlocutora la novia de Sergio, asesorada en todo momento por los policías españoles.
Las autoridades panameñas habían negado un informe de inteligencia dado a conocer por Panamá América sobre la solicitud de una recompensa por parte de los captores, sin embargo, el informe de España coincide con que en el transcurso de las negociaciones se propuso en un primer momento la cantidad de B/.7 mil como pago y que uno de los secuestradores rechazó esta cifra e inició sus demandas en B/.100 mil, "fijando el equipo de negociación distintos escenarios para realizar la transacción", pero no indican si hubo pago.

Agregan que durante las negociaciones los secuestradores aportaron tres pruebas en las que demostraban que mantenían a sus rehenes con vida, y a su vez éstos últimos informaron a la familia de que recibían un trato correcto.
Las pruebas de vida consistían en que los captores respondieran preguntas cuyas respuestas sólo conocían los secuestrados.
En una de las conversaciones se intentó obtener información acerca de cuántos y quiénes eran los secuestradores, si eran delincuentes comunes o guerrilleros, en que lugar se hallaban, si habían sido trasladados de lugar, quien era el interlocutor, y otros aspectos.
Revelan que los secuestradores controlaban constantemente a los Colastra que no pudieron responder a estos requerimientos. Únicamente manifestaron que parecía que les iban a liberar pronto, que estaban bien de salud, y que la familia debía estar tranquila.
Los expertos en espionaje y secuestro en su intento de ubicar el lugar exacto de la comunicación, descubrieron que la compañía satelital que gestionó la llamada era norteamericana, por lo que se comunicó a la Oficina de Investigación Federal de Estados Unidos (FBI). Además se contacto también con un equipo de la Policía Nacional de Colombia, que aportó informaciones que ubicaban la cabina satelital desde donde se realizaron las cuatro primeras comunicaciones.

 

Después de esa comunicación con las víctimas se contactó en otras dos ocasiones posteriores los días 22 y 28 de marzo, siempre en el mismo sentido. No hubo posibilidad de cerrar los términos económicos de un posible pago.
Finalmente el 7 de abril y tras 76 días de cautiverio por las FARC, fueron liberados en una playa cercana a Jaqué. Desde allí se dirigieron a casa de un conocido que los llevó directamente a un puesto policial. Los dos españoles han prestado declaración en el Grupo de Secuestros de la Comisaría General de Policía Judicial.


Los familiares evitaron dar declaraciones en Panamá, sin embargo, accedieron a hablar con el espacio radial colombiano "Las voces del secuestro" donde revelan para el 6 de febrero que lo sucedido con José Vicente y Sergio era un secuestro.
Marianella, la esposa del médico naturista José Vicente e Irene, compañera de Sergio, se comunicaron con el programa radial para enviarles un mensaje de ánimo y fortaleza.
Además, dieron a conocer la versión que lograron construir según testimonios de las personas que se encontraban en la ensenada de El Guayabo, lugar de la desaparición. Según Marianella, fueron entre cinco y seis personas quienes plagiaron a padre e hijo, armadas con fusiles AK-47.

 

fecha edicion
old id
238342
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América