A la 1:15 p.m. de ayer, el lactante yacía dormido sobre la cama de su vivienda ubicada en calle Sexta Villa Cecilia, en Pedregal, cuando voraces llamas envolvieron la residencia de madera y zinc.
Con Alexander se encontraba su hermana Karielys de dos años, quien resultó con quemaduras en su brazo derecho. Ella fue sacada a tiempo del inmueble.
Los menores eran cuidados por una joven de 13 años, quien se había alejado de la casa acompañada de un niño de un año, momentos antes del siniestro.
Dolor de madre.
La joven Zenilda Hernández se desvaneció cuando vio pasar a su hijo dentro de una bolsa de color oscuro, llevado por funcionarios del Ministerio Público.
Fue a las 4:00 p.m., cuando llegó el vehículo fúnebre para levantar el cadáver de la pequeña víctima.
Alrededor de la madre estaba una decena de personas que la trataban de consolar ante la tragedia.
Ella no dejaba de sollozar y lamentar la pérdida del más pequeño de sus hijos.
¿Por qué, Dios mío, por qué?, preguntaba una y otra vez la joven, quien vestía el uniforme de un almacén local.
Con ella se encontraba su pareja sentimental, quien no podía contener el llanto. Lágrimas corrían por su rostro.
De la humilde casa no quedó nada. Sólo se veían maderas quemadas.
La pequeña Karielys sonreía y jugueteaba angelicalmente con su padre ajena a la tragedia que embargaba a toda su familia.