Nación

Becas para salir de la pobreza

Son 11 los beneficiarios que ahora podrán continuar sus estudios.


La orientación y atención que recibieron en Casa Esperanza por tantos años está rindiendo frutos ahora. Gracias al apoyo de varias instituciones, un grupo de jóvenes podrá ser alguien en la vida porque seguirán estudiando.
Iniciaron en este centro desde los 10 y 12 años. Venían de lugares como Samaria, Curundú y Colón y aunque Casa Esperanza da albergue a niños que trabajan en la calles, no todos los que allí acuden están en esa situación.
Tres de estos becarios conversaron con Panamá América. Yarisbeth Yimara Solís Rojas es una de ellas.
Tiene 20 años y actualmente estudia en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá.
Con entusiasmo y orgullo nos dijo; " yo fui una de las fundadoras de Casa Esperanza de Samaria".
Comencé a participar desde que estaba en sexto grado, al igual que mi hermana.
Yarisbeth quiso aclarar que no todos los niños que acuden a este lugar "son malos o vienen de la calle, este no es mi caso", pero tenía necesidades económicas para seguir sus estudios.
Acudió a Casa Esperanza hasta culminar sus estudios secundarios e inmediatamente ingresó a la universidad.
Desde entonces está becada por una de las fundaciones.
Así mismo Nilda Linette Potes es otra de las becarias. Tiene 18 años y también estuvo en Casa Esperanza de Samaria desde los 10 años, al igual que sus tres hermanos.
El recibir la beca que le otorgó la fundación le da una nueva oportunidad en su vida. Le ha permitido comprar algunos libros que le hacían falta para sus estudios de Administración de Empresas con Énfasis en Mercadotecnia. Mientras nos habló, sus ojos mostraron que estaba a punto de llorar.
Además de estudiar, Nilda trabaja actualmente como secretaria en una empresa, lo que según sus propias palabras, le permite "aportar un poquito a la casa".
El tercero con el que hablamos fue Ricardo González. Es un joven de 20 años oriundo de la ciudad de Colón.
"Para mí ha sido un poco difícil, ya que una vez me salí de la Universidad, pues tenía problemas económicos", nos confesó.
Ahora con la beca estudia Administración de Empresas Marítimas.
Ricardo tiene cinco hermanos. Acudió a Casa Esperanza donde no sólo estudio, sino que también aprendió a valorar a las personas, a respetar, a compartir y administrar su tiempo.
Como parte de su labor, Casa Esperanza lleva a cabo los siguientes programa entre los niños que captan: de Atención Integral, Socioeducativo, de Atención Educativa Comunitaria, entre otros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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