LA LISTA de cupos se cierra a las 8:00 de la mañana, pero antes de esa hora, el registro de mujeres que se atenderán en el salón de belleza está completo.
Muy diferente a otras salas de estética, en ésta no se gasta un solo centavo, ni se persigue la frivolidad o la perfección. Aquí, la belleza es un arma más en una lucha contra la enfermedad.
Hace tres años que el salón de belleza del Instituto Oncológico Nacional (ION) abrió sus puertas y la cantidad de mujeres que procuran sus servicios no ha disminuido, según Viodelda de Vega, encargada del lugar.
El pequeño espacio reune a mujeres de distintas edades que padecen de cáncer.
Entre risas y consejos transcurre la mañana, en que las presentes olvidan los efectos que la quimioterapia ha dejado en sus cuerpos.
Magalys Potha, estilista voluntaria, coloca pelucas y aplica tratamientos con una sonrisa en su rostro. El tener que madrugar para llegar al lugar no le preocupa porque su satisfacción es mayor.
Venus la asiste con el mismo entusiasmo, a pesar de ser el primer día que comparte con las pacientes.
Es sencillo olvidar que se está en un hospital y que el cáncer es la primera causa de muerte en las mujeres panameñas.
Rápido se pasan las horas, mientras las pacientes exponen sin complejos tanto sus cabezas rapadas tras la terapia, como sus problemas.
"Nadie sabe lo que es el dolor", afirma una "cliente" del salón. Otra, en el cuarto vecino, relata con naturalidad su experiencia en el lugar, mientras del cabello pasa a arreglarse las uñas.
Al salir del lugar, el resultado es el mismo. La falta de cabello desaparece, así como los problemas.
Belleza y esperanza para vencer al cáncer
En la sala de estética del ION, la belleza es un arma en una batalla sin cuartel contra el cáncer.