A PESAR de las tristes circunstancias por las que pasa, junto a su inseparable amiga la soledad, aún le queda voz de aliento para darle la bendición de Dios a muchas personas.
Se trata de Jaime Yates un panameño de 57 años quien pasa los últimos días de su vida pidiendo limosna fuera de las instalaciones del Museo Afro antillano.
Yates comentó que tiene muchos años de vivir en la calle, ya que su mundo se acabó el día que en un accidente se enterró una varilla que le perforó la vena de la pierna derecha, dejándolo casi sin poder caminar. Como no recibió la atención médica que requería hoy en día ya no puede utilizar esta pierna, pues le duele mucho, y se desplaza con unas muletas que le regalaron.
Agregó que él no pide dinero como otras personas, sino que los residentes del área como ya lo conocen porque él vivió por mucho tiempo en calle 22, le regalan siempre plata o le dan la comida. Incluso hay algunos que hasta le proporcionan ropa, debido a que se gana el afecto, por ser una persona que no le desea mal a nadie, más bien los bendice cada vez que puede. Expresó que a pesar que toda su familia le dio la espalda, no le desea ningún mal, y que continúa de la mano de Dios y la soledad.
Las autoridades continuarán implementando las medidas de seguridad establecidas a lo largo del país para evitar que el retorno a la ciudad capital genere víctimas lamentables.