Conseguir un trabajo en el Estado, becas, viajes y hasta mantener el poder en un cargo público incita a muchos a dar el salto de tolda o de partido político durante los cambios de gobierno.
A casi dos años de la administración del presidente Ricardo Martinelli, su colectivo, Cambio Democrático (CD), se ha convertido en el segundo partido con más adherentes al sumar 281 mil 726 personas, destronando a sus aliados del panameñismo.
Las estadísticas de inscritos por partido, de enero de 2008 a marzo de 2011, que maneja el Tribunal Electoral (TE), muestran cómo se manifiesta el juego de los electores ante el poder gubernamental.
De los 3 millones 405 mil 813 habitantes que hay en el país, un millón 206 mil 512 personas están inscritas en un colectivo político.
De ese último total, 493 mil 341 forman parte de las filas del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y 278 mil 116 del panameñismo, según revela el informe de marzo pasado del TE.
Cambios de camisetas.
Para evidenciar los constantes cambios de camisetas de los electores, se observa que en el 2008, cuando el PRD ostentaba el poder, tenía una membresía de 587 mil 906.
Al año siguiente, en el 2009, cuando el entonces presidente Martín Torrijos aumentó de 35 a 50 balboas el bono de la Red de Oportunidades, un total de 62,655 personas se volcaron a inscribirse en el PRD, creando una fuerza de 650 mil 561 adherentes que, supuestamente los mantendría gobernando hasta el 2014.
Este mismo fenómeno se refleja ahora con el CD en el poder, porque de febrero a marzo pasado se inscribieron 21 mil 648 personas en este partido de gobierno.
El CD logró sobrepasar los 280 mil adeptos, sin embargo, a cuatro meses de las elecciones del 2009, la fuerza era de solo 128 mil 408 miembros.
Las estadísticas del TE muestran, además, que los partidos Molirena y Unión Patriótica (este último se fusionó con CD), también tuvieron “fugas” en los últimos meses. La gran mayoría se ha ido para el CD.
¿Favor por cambio? Para el investigador de Mercados, Jaime Porcell, lamentablemente el elector no sale del círculo vicioso de “vender su voto, a cambio de un favor” político. Consideró que algunos electores observan el gobierno como una agencia de empleos y como un medio para obtener beneficios personales.
Y es que el cambio de tolda, dijo Porcell, muestra que el “clientelismo político puro” es lo que predomina y la falta de ideología en los colectivos políticos.
Muestra de ello, dijo el experto, es que los saltos de tolda se hacen principalmente hacia los partidos que están al mando y no los que están “en la podrida”, como en estos momentos ocurre al PRD.
Manifestó que los colectivos se confían en que se mantendrán en el mando del país con base en la cantidad de miembros que puedan reclutar.
Sin embargo, advirtió que la cantidad de adherentes no es significativo de triunfo en las elecciones.