Es urgente y necesario el cambio a una nueva Constitución y no reformas, para darle un verdadero rumbo a la Nación con carácter republicano, ciudadano y participativo afirmó el destacado jurista Miguel Antonio Bernal, quien desde hace años aboga persistentemente por la convocatoria a una Asamblea Constituyente para cambiar la actual carta política.
Advierte Bernal, profesor de Derecho Constitucional y abogado en ejercicio, que hemos ingresado al siglo XXI dándole la espalda a la historia, a la realidad mundial y al progreso con una Constitución obsoleta y caduca que no responde en nada, para nada y por nada a la realidad social y política de nuestro país.
Citando a destacados constitucionalistas como César Quintero y Dulio Arroyo Camacho y Bolivar Pedreschi, Bernal sustentó las razones por las cuales se requieren cambios en la Constitución Nacional, a fin de fortalecer nuestro sistema democrático en el foro "A 30 años de la Constitución de 1972", organizado días atrás por la USMA.
Recalcó el profesor Bernal ante el auditorio universitario que lo que no debemos olvidar es que la Constitución militarista de 1972 sirvió no solo para legalizar y legitimar un gobierno de facto, sino que ha servido y sirve para desnaturalizar y desvirtuar la evolución de los panameños, sus acciones y luchas para alcanzar su personalidad propia y perfeccionar su mediatizada independencia.
Asimismo Bernal afirmó que las reformas hechas a la Constitución de 1972, no han traído al país nada, por el contrario, ha servido para extender la hegemonía política de los que controlan el poder, excluyendo las facultades soberanas del único y verdadero poder constituyente, que no es otro que el pueblo.
El mayor propulsor de la constituyente dijo que por temor a racionalizar el poder político, sometiéndolo a la ley es que vemos cómo todos los gobiernos que se han instaurado desde 1989 han abrazado con cariño la actual Constitución militarista y rechazan la convocatoria a un proceso dinámico de participación ciudadana a través de una constituyente.
Un proceso político que responde a una situación de crisis excepcional como la que tenemos actualmente y que se pretende superar mediante la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.
Pero para quienes buscan mantener las mismas estructuras constitucionales se trata, de una crisis de moral pública que, por ello, amerita reformas parciales de la Constitución, con la finalidad de establecer un mejor equilibrio entre los órganos del Estado.
Advierte Bernal que cuando el país se nos cae a pedazos como producto de un régimen político que ha generado desempleo, deudas externas per cápita más altas del continente, desigual distribución de la riqueza y cuando nuestro sistema de seguridad social amenaza con colapsar como resultado del desgobierno de los depredadores que habitan en el actual régimen político los detractores de la Constituyente señalan que lo que ocurre es que nos encontramos ante una "crisis de moral pública".
Estas mismas personas apegados a la Constitución militarista piensan que lo único que se requiere es una reforma para establecer un mejor equilibrio entre los órganos del Estado a través ni más ni menos que la actual Asamblea Legislativa proceda mediante los dos mecanismos contemplados en el artículo 308 de la actual Constitución. Es vergonzoso señala que los detractores de una constituyente se aferren a lo que el país desprecia
La crisis, que tenemos que resolver para darle rumbo a la nueva nación, es de representatividad e institucionalidad democrática ya que los órganos del Estado están deslegitimados y que por ello mismo asegura Bernal, no puede salir de su seno solución alguna a la grave crisis por la que atraviesa la nación.
El agudo comentarista político subrayó que lo que está en juego para los reformistas, no son los intereses del país y de sus sufridos ciudadanos, sino que juegan como siempre, es a ver cómo sobreviven en las espaldas de otros, y para ello le es imprescindible mantener la actual Constitución impidiendo la posibilidad de que el pueblo se dicte su propia norma fundamental.
Los defensores de la Asamblea Nacional Constituyente señala el jurista no pretendemos "modernizar" o "perfeccionar" la Constitución militarista, ni mucho menos solucionar lo que ellos denominan problemas globales ético-culturales, adjudicando así al pueblo panameño una cultura de corrupción.
No conforme con sus desatinos, los detractores de la Constituyente solicitan que, para avanzar hacia una Constituyente, se debe demostrar que lo medular de la actual Constitución es lo inapropiado. Lo que habría que demostrar, y en nuestro caso es innecesario por obvio, es que la sociedad que tenemos no funciona.
Los adictos al "statu quo", reducen el problema actual a una profunda crisis de moral pública que, por demás, responde, según su entender, a problemas éticos-culturales de nuestro pueblo.
La que es verdaderamente profunda es la crisis política, económica y social en la que han hundido a nuestro pueblo, y de la que sólo podremos intentar salir aireando públicamente nuestros problemas fundamentales a través del debate constituyente, para luego dotarnos, entre todos, de una suprema norma de convivencia política, social y económica.
Para el jurista Bernal hay muchos correctivos que deben tomarse siendo los fundamentales los cambios en las estructuras políticas -constitutionales, electorales, en cada uno de los Organos -Legislativo-Judicial y Ejecutivo, así como en el Ministerio Público que no pueden esperar más.
Creo que todos los ciudadanos estamos de acuerdo en eliminar de raíz los privilegios e impunidades de las que disfrutan nuestros "representantes", obligándolos además a dar cuenta pública de todos sus actos. Nadie se opondrá a la creación de mecanismos que permitan el ejercicio democrático del referéndum para todos los asuntos que se refieran a la soberanía, la jurisdicción y los bienes públicos, constitucionalizando además la obligación de hacer retornar lo privatizado al patrimonio del Estado.