Su diversidad, flora y fauna lo hacen de un valor incalculable. El futuro del Parque Nacional Coiba sigue en discusión. Ambientalistas, científicos, sociedad civil y políticos no logran ponerse de acuerdo. Mientras tanto, los ojos del mundo siguen posados sobre la isla. Esta vez, periodistas de la Asociación Peruana Andes y Mares, financiada por la fundación internacional Avina viajaron hasta Veraguas.
Desde la isla, Alejandro Balaguer describió, vía correo electrónico a El Panamá América, las bondades del Parque Nacional Coiba. "En el primer día caímos deslumbrados ante tanta vida, son más de 250 kilómetros de costas del archipiélago ".
El grupo de expedicionarios, conformado además por Líder Sucre, de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) y científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), divisó desde el helicóptero, durante el recorrido aéreo, el Cerro de La Torre con 416 metros de altura y el Cerro de San Juan con 406 metros, ambos cubiertos de bosques "impenetrados e impenetrables", hábitat de especies como el guacamayo rojo, el águila arpía y el mono aullador.
Balaguer confesó estar impresionado: Ni el viaje a Alaska donde llevó a cabo un proyecto conservacionista sobre ballenas recientemente, lograba comparación con este paisaje. "Para un hombre del desierto como yo, esta exuberancia tropical, al filo del mar, simplemente sobrecoge" argumentó.
Desde el aire observaron bosques primarios, el cauce de ríos cristalinos, manadas de vacas cimarronas, en zonas deforestadas e instalaciones abandonadas del centro de reclusión de reos.
"El broche de oro del día se hace presente en las aguas turquesas de las islas: una manta raya de proporciones descomunales parece planear al ras del mar, seguida de una manta diabla de piel moteada", menciona.
Los científicos que viajaron con Balaguer aportan información marina fundamental. En este caso, señalaron que la manta raya vive frecuentemente en los arrecifes de mares tropicales y subtropicales; tiene dientes adaptados para morder moluscos, llega a medir ocho metros y pesar dos toneladas. La manta diabla, por su parte, tiene espinas cerca de la base de la cola, mide aproximadamente siete metros y pesa tonelada y media.
Pero, para el día siguiente la aventura exigía estar más cerca de lo que observaron desde arriba. Se deciden entonces por una caminata en el bosque. "Nos internamos en una gran quebrada que llega hasta las alturas y que nunca había sido explorada por hombres".
En ese momento la expedición se dividió en dos con el objeto de explorar un área virgen de la isla. Uno de los grupos estaba encabezado por el biólogo del Smithsonian, Todd Capson. Ellos avanzaron río arriba, mientras que Líder Sucre y Alejandro se adentraron en el casi impenetrable bosque tropical del Pacífico.
"Pocos pasos son suficientes para confundir el camino de retorno. Las plantas deben establecer estrategias de sobrevivencia como en ciencia ficción", narró Balaguer.
Durante el recorrido, el equipo de Balaguer se encontró con huellas que evidenciaban la presencia de monos aulladores. Todo el suelo estaba regado de frutos cortados simétricamente. Sus compañeros, a los que volvieron a ver horas después, informaron sobre varios cocodrilos río arriba. "Con ello confirmamos la peligrosidad de esta cuenca de agua dulce, aparentemente tranquila".
Retornaron a tierra firme con la experiencia de haber atravesado un paraíso al que pocos han tenido el privilegio de penetrar. Se fueron a Perú, pero prometieron venir pronto, porque "aún nos queda mucho por hacer", dijo el periodista peruano antes de su partida.
Las crónicas de Balaguer son transmitidas en un programa de horario estelar titulado "Bitácora de un viajero", además de navegar por Internet. El sitio www.biosfera.com.pe contiene detalles de los viajes recientes del equipo periodístico de la Asociación Andes y Mares. Coiba es ya parte de las historias que se cuentan en este espacio cibernético.
Como preámbulo a la descripción de la expedición, se indica que recientemente el poder Ejecutivo panameño vetó un proyecto de ley del poder Legislativo que elevaba a la isla a categoría de área intangible.
"El gobierno propuso una ley para poner el control del parque en manos del Ministerio de Economía y Finanzas, del jefe de la Autoridad Marítima y del Instituto Panameño de Turismo. Este hecho puso en alerta a las organizaciones conservacionistas".
Agrega que "estos grupos temen que se beneficie sólo a las empresas hoteleras, madereras y pesqueras". En la nota los expedicionarios consideran además que se generarían serios trastornos a los procesos naturales de Coiba y del sistema de islas del Pacífico Sur.