Changuinola volvió ayer a la normalidad. Atrás quedaron el estallido de las descargas de perdigones, bombas, el blandir de machetes y el retumbar de piedras. El ruido de camiones repartidores y las bocinas de autobuses empezaron a despertar a la ciudad.
Los residentes retornaron a sus labores cotidianas y los obreros a las fincas bananeras, luego de ser liberados.
La movilización de personas y la reactivación del transporte devolvían el auge a esta región de desarrollo agropecuario y turístico.
Luego de 10 días de zozobra y violencia, desde las primeras horas de la mañana, el transporte selectivo y las 12 rutas de autobuses estaban a su capacidad. La actividad en bancos, farmacias, transporte, almacenes y empresas privadas se reactivaba.
Sin temor, los buhoneros presentaban sus mercancías a los transeúntes en la Avenida 17 de Abril.
En todos los caminos el paso era expedito. Los grandes ausentes fueron los estudiantes, pues las clases aún están suspendidas, y los funcionarios, cuyas oficinas regionales fueron vandalizadas y algunas quemadas.
En esta situación están la regional del Ministerio de Salud (MINSA), las oficinas del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL), y la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO).
Rehabilitación.
Trabajadores del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y del Municipio trabajaron todo el día. Eliminaron el aspecto de campo de batalla, carros destruidos y despejaron las carreteras.
Las calles pasaron de ser una quebrada seca a limpias y transitables. Sus residentes ya no tenían náuseas ni ardor en sus ojos.
Servicios.
La paralización de las actividades durante 10 días dejó a muchos sin efectivo y sin acceso a los servicios bancarios. El Banco Nacional, la Caja de Ahorros y otros bancos abrieron sus puertas.
Algunos residentes que viven a 10 minutos o más del centro comercial, situado en la Avenida 17 de Abril, les parecía que tenían un mes de no llegar a este lugar, lo extrañaban.
Pese a la cercanía a los comercios estaban prisioneros en sus casas, si salían, corrían el riesgo de ser alcanzados por una piedra o por la lluvia de perdigones.
Efectos.
El conflicto dejó un saldo de dos muertos, 14 autos incendiados, 38 millones de dólares en pérdidas y 152 heridos, algunos hospitalizados y otros, por temor a represalias, no asistieron a los centros hospitalarios.
Venancio Caballero, presidente de la Cámara de Comercio de Changuinola, explicó que las pérdidas podrían aumentar porque algunos trabajos especiales en la construcción de la Hidroeléctrica Chang 75, como fueron suspendidos habrá que destruirlos por seguridad.
Muchos turistas y comerciantes que estaban retenidos por las protestas empezaron a salir del área, mientras llegaban los camiones con provisiones a surtir el comercio.
Las voces de concertación empezaban a escucharse. Una de ellas fue la del presidente Ricardo Martinelli, quien visitó ayer a los heridos de la refriega en el Hospital Santo Tomás. Allí aceptó que hubo exceso de fuerzas de ambas partes, hizo un llamado a las organizaciones, “porque todo se debe solucionar pacíficamente y dejó las puertas abiertas al diálogo.