Nación

Bolívar y los partidos políticos


Dentro del ciclo de Conferencias de la Cátedra de Estudios Bolivarianos que por feliz iniciativa del Rector de nuestra primera Casa de Estudios Superiores, Dr. Gustavo García de Paredes y el Presidente de la Sociedad Bolivariana de Panamá, Lic. Oydén Ortega Durán, se ha incorporado al programa de estudios, me toca hoy la inauguración de este nuevo esfuerzo académico de nuestra universidad conversando con ustedes sobre el tema "Bolívar y los Partidos Políticos".
La confusión que genera la palabra partido, por las diferentes formas en que es usada nos lleva a pensar que es prudente determinar primero, aunque someramente, su significado. De igual forma, quizás sea conveniente, aunque sea ligeramente y dentro del contexto general del tema mencionar algunas de las ideas políticas del Libertador así como investigar sobre la personalidad no sólo de Bolívar, sino también de quienes lo acompañaron en la gesta libertadora.
El párrafo con el cual cierra el Libertador su última proclama, dictada en Santa Marta el 10 de diciembre de 1830, a sólo diez días antes de su muerte, dice así:
¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.
En esas cortas líneas, expresa Bolívar dos conceptos que lo acompañaron a través de toda su carrera. La cesación de los partidos, y la Unión. Pero, a ¿cuáles partido se refería Bolívar?, ¿cómo se llamaban?, ¿cuándo se constituyeron?, ¿quiénes era los miembros de esos partidos?, ¿cuál era la filosofía que los animaba?. Creo que la palabra no tenía el significado que le damos ahora. A mi juicio debemos revisar el concepto de partido político, ya que esa es, con frecuencia, la interpretación que se le dan a las palabras de El Libertador en su última proclama.
Ya en ocasión anterior, me referí al tema al charlar sobre la historia de los partidos políticos en Panamá. En aquella ocasión dije que era aceptada la tesis que el concepto de democracia se había originado en Grecia, a pesar de que en dicha ciudad existía la esclavitud. No obstante, hay quienes creen, George Novak entre ellos, que el comportamiento democrático es tan viejo como las primeras formas de sociedad. Las decisiones de la tribu, sostiene el citado autor, se tomaban por los miembros adultos de la comunidad o por los portavoces elegidos.
También señalé que el concepto de democracia se encontraba disperso en las obras de los distintos historiadores como Heródoto y Tucídides y de los dramaturgos o comediógrafos (Esquilo, Sófocles, Eurípedes, Aristófanes), y por último, de los restos que se conservan de las grandes obras de la sofística.
Ahora bien, los partidos políticos, tal como se conocen actualmente no se conocieron en las ciudades griegas, tampoco en Roma; ellos nacen a mediados del siglo diez y nueve en Inglaterra y Alemania con el advenimiento del sistema parlamentario, y entonces, por la necesidad de elegir a los parlamentarios, se organizan los partidos de masa. Sin embargo, hay quienes sostienen que las facciones, los antiguos clanes e incluso las bandas, y agregaría yo la clientela romana, eran partidos por cuanto el papel que desempeñaban era el mismo: alcanzar el poder.
A partir de su aparición, son diversas las clasificaciones que se han hecho de los partidos políticos. Max Weber en conocido trabajo los clasifica en partidos de patronazgo, de clases e ideológicos o doctrinales. En lo personal, me inclino por una clasificación más sencilla y práctica: partidos ideológicos y partidos de intereses. Hay quienes van aún más lejos y sostienen que todos los partidos son de intereses. En la clasificación está implícita su definición, razón por la cual considero innecesario referirme a ella.
Terminada esta breve introducción explicativa de los partidos políticos es oportuno entonces preguntarnos nuevamente: ¿A cuáles partido se refería el Libertador en su proclama?, ¿cuándo se formaron?, ¿quiénes lo componían?.
Es usual escuchar que Bolívar fue el fundador, o por lo menos el inspirador del partido Conservador colombiano. Nada más alejado de la realidad. No sé a quién se le ocurriría semejante dislate. No hay nada más contradictorio que un conservador frente a un revolucionario. Y Bolívar es el revolucionario por excelencia. En realidad, sostiene Milton Puentes, que Bolívar se preciaba de ser liberal. Y agrega, que la formación de los dos partidos tradicionales de Colombia es muy compleja; que inicialmente lo que había era tendencias centralistas, que luego devinieron en conservadoras y las federalistas, que tenían tendencia liberales. Y para continuar con las ocurrencias políticas, tropezamos con que después de la muerte de Bolívar, algunos bolivarianos se unen a una poderosa fracción santanderistas de derecha y fundan el partido conservador, el cual se forma en el año de 1848, alrededor de la figura de José Ignacio Márquez, y nos encontramos conque uno de sus más conspicuos dirigentes, Mariano Ospina, que llegó a ser presidente de Colombia, odiaba tanto a Bolívar, que participó en el atentado de septiembre de 1828, y en el año de 1860, fecha tan lejana de aquel despreciable suceso, todavía despotricaba contra Bolívar y la "barragana" que dominaba el palacio, refiriéndose a Manuela Sáenz. Ya anteriormente, dirigiéndose a Carlos Martínez Silva, le había dicho que "los jóvenes no se imaginan lo que fue el sable venezolano.
Tenemos aquí la primera idea política sobre Bolívar. No fue conservador, todo lo contrario. Fue un revolucionario nato. Con ideas renovadoras.
Volviendo a la pregunta de a cuáles partidos se refería el Libertador, creemos que a ninguno.
En Colombia, entiéndase como Colombia también a Venezuela y Ecuador, durante la época de Bolívar no existieron partido políticos. En las constituciones que rigieron durante esa época no existe alusión a ellos, en su forma aceptada. Tampoco en ninguno documentación por mí revisada. Me inclino a pensar que el Libertador se refería al caudillismo. A los partidos de un individuo, sin organización legal alguna que los identificara como una agrupación política debidamente organizada. Los hombres eran partidarios de algún tipo de idea, o seguían a determinado individuo, por intereses muy particulares, pero no eran un partido político. De ahí que nos encontrábamos con seguidores de Santander unos, otros de Páez, otros de Flores, el de Ecuador y todos ellos, en una u otra forma tenían diferencias notables en cuanto a los principios y fines de la revolución con Bolívar. Es decir, distancias serias en cuanto a ideas políticas.
La distinción fundamental entre Santander, Páez y Florez con Bolívar que, a mi juicio, el concepto de parroquia de todos ellos contra el concepto de América, de una sola nación y de unidad que tenía Bolívar. En carta que el Libertador le escribe a Santander en 1823 le dice: "eso es lo que quieren los bochincheros, gobiernitos y más gobiernitos para hacer revoluciones y más revoluciones. Yo no, no quiero gobiernitos. Estoy resuelto a morir entre las ruinas de Colombia peleando por su unidad absoluta". Nótese que estamos hablando de 1823, cuando todavía no se había dado la batalla de Ayacucho, y ya advertía Bolívar los peligros que existían contra la unidad que él defendía.
Cuando el alzamiento de Páez, Liévano Aguirre nos dice que Bolívar para evitar la ruptura hizo un reparto de poder entre los caudillos venezolanos. A Páez lo nombró comandante general de las provincias de Caracas y Barinas; a Mariño, con igual rango de las de Coro, Mérida, Trujillo y Maracaibo y a Bermúdez de Guayana, Cumaná y Margarita. Y transcribe, con respecto a este suceso, carta que Bolívar le escribió a Santander en la que señala que "Hay muchas consideraciones que guardar en este caos asombroso de patriotas, godos, egoístas, blancos, pardos, federalistas, centralistas, republicanos, aristócratas buenos y malos, y toda la caterva de jerarquías en que se subdividen las diferentes partes, de suerte que, amigo, yo he tenido muchas veces que ser injusto por políticas y no he podido ser justo impunemente".
A don Pedro Gual, sobre el mismo tema le escribe en el tono siguiente: "no pueden ustedes formarse idea exacta del espíritu que anima a nuestros militares. Estos no son los que ustedes conocen; son los que ustedes no conocen; hombres que han combatido largo tiempo, que se creen muy beneméritos y humillados y miserables, y sin esperanza de coger el fruto de las adquisiciones de su lanza. Son llaneros determinados, ignorantes y que nunca se creen iguales a los otros hombres que saben más o parecen mejor. Yo mismo, que siempre he estado a su cabeza, no sé aún de lo que son capaces. Los trato con una consideración suma, y ni aún esta misma consideración es bastante para inspirarles la confianza y la franqueza que deben reinar entre camaradas y conciudadanos. Persuádase Ud., Gual, que estamos sobre un abismo, o más bien sobre un volcán listo a hacer explosión. Yo temo más a la paz que a la guerra, y con esto doy a usted la idea de todo lo que no dijo".
Y no se equivocaba el Libertador. Paéz terminaría separando a Venezuela de Colombia y Flores a Ecuador. Santander, a su vez, también tenía su concepto de nacionalidad circunscrito a la Nueva Granada, la actual Colombia.
Bolívar estaba consciente que la mayor dificultad que confrontaba la unión de la Gran Colombia era el caudillismo que había surgido. Nada más patente de lo que acabo de exponer, que lo sucedido en la Convención de Ocaña, que fue diría el último esfuerzo del Libertador para evitar la separación, en esta ocasión aparentemente inspirada por Santander. Ahí, los convencionales se dividieron claramente en partidos de Santander unos, y los otros de Bolívar. Es decir, el caudillismo de ambos.
Pero desearía agregar, que el caudillismo, que se llamó a mi entender partido, y que provocó las diferencias de Bolívar con Santander. Páez y muchos de los otros grandes hombres de la época, fue más profunda de la superficialidad con la que a veces se la interpreta. No se limitaba al mero caudillismo, tenía raíces distintas, y creo que el meollo del asunto está en la abismal cultura que separaba a los héroes de Bolívar, además del concepto de panamericanismo de Bolívar con el de nacionalismo o más bien de parroquia como ya apunté, del resto de sus compañeros.
Bolívar era un hombre sumamente culto. Manejaba con soltura cuatro idiomas: Español, francés, italiano, e inglés. A tal extremo era esto, que en su libro Bolívar y la Revolución, don Germán Arciniegas se atreve decir que el idioma del Libertador era el francés. Además, era de una voracidad para la lectura difícil de encontrar en otra persona. No creo como parte de esta charla hacer una lista de los libros cuya lectura era habitual en el Libertador, pero sólo de sus escritos, se deduce que conocía a fondo, a los clásicos de la antigüedad; igualmente a los clásicos modernos de su época tanto españoles como franceses, italianos e ingleses. Leía a filósofos, poetas, y economistas como Adam Smith. La influencia de los enciclopedistas se advierte sin ningún esfuerzo en sus escritos. Y no tuvo tema alguno al cual no le dedicara tiempo para estudiar. Los títulos de la lista de libros de su biblioteca que regaló a Tomás Cipriano de Mosquera en 1828 es impresionante.
Y esas lecturas, lo llevaron necesariamente a imponerse sobre quienes lo rodeaban, y ya sabemos que una de las cosas que menos le perdonan a un hombre es su inteligencia y cultura; y también lo llevaron a tener ideas políticas tanto nacionales como internacionales distintas al del resto de sus compañeros. Por ejemplo, es conocido el Panamericanismo de Bolívar contra el Nacionalismo de Santander, hecho que se evidenció en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, que fue convocado por el Libertador desde Lima el 7 de diciembre de 1924 en nota que dirigió a los gobiernos de la república de Colombia, Méjico, Río de la Plata, Chile y Guatemala.
Tanto era su interés en la cultura, que ya en otra ocasión señalé que a tan sólo un mes de la batalla de Boyacá, por decreto de 17 de septiembre de 1819, aprovechando un convento abandonado por los Padres Capuchinos, funda en Bogotá un "colegio de educación para huérfanos, expósitos o pobres a quienes la república debe educar", y establece que mientras no existan los fondos para dotar al colegio de cátedras de todas las ciencias se "enseñarán las primeras letras, los principios gramaticales del idioma, los principios de nuestra religión y moral, el dibujo, la lógica, las matemáticas, la física, la geografía y el arte de levantar planos.
En Colombia, funda, además varias otras escuelas y universidades como la Antioquía. En Cúcuta, se preocupa por la libertad, educación y maestros para los indios. E insiste en la educación para formar hombres morales y buenos legisladores, en carta que escribe en mayo de 1820 a su amigo Guillermo White. En junio de ese año, decreta que es responsabilidad del Estado la orientación y dirección de la educación.
Durante toda su vida lo acompaña la preocupación por la educación. Ella corría pareja con la guerra. En Guayaquil funda la Escuela Náutica; en el Perú siguiendo el método lancasteriano, decreta establecer en la capital de cada departamento de ese país una escuela normal. Funda la Universidad de Trujillo. Envía becarios a estudiar a Europa en diferentes ciencias. No descansa en su empeño en la educación popular. Está convencido de que ese es el único medio para liberar a los pueblos de la tiranía. En realidad, ante el caos en el cual se encontraba el continente por al atraso colonial y las guerras de independencia, trataba de estructurar nuevas naciones.
En este punto de la charla, debo referirme a dos de los documentos que se consideran entre los fundamentales del Libertador: la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura. En ambos, plantea, como dije anteriormente, su idea de la gran nación que es América, y de la unidad necesaria en nuestros países, además de plasmar en esos documentos sus ideas políticas fundamentales.
En efecto, el segundo párrafo conque comienza la Carta de Jamaica, se refiere a los limitados conocimientos que posee de "un país tan inmenso, variado y desconocido como el Nuevo Mundo". Aquí plantea por primera vez su idea, que repetirá toda su vida y que lleva en gran medida a la realidad, de un sólo país, idea que repite casi al final del documento cuando habla e formar todo el Nuevo Mundo como una sola nación. Además, con una increíble capacidad y conocimiento de las diferentes partes de nuestro mundo describe a cada uno de los distintos países que lo forman y el futuro de cada uno de ellos. Plantea nuestra diferencia étnica con el resto del globo y como ella nos hace diferente, ya que en gran parte, no somos españoles, indios ni negros sino una combinación de todos ellos. Es decir, plantea el mestizaje que se dio en América. Habla del Canal de Panamá, de los congresos que se celebrarán; en fin, de la esencia de sus ideas que irá desarrollando a través de su turbulenta vida.
Y en el Discurso de Angostura, entre otras cosas importantes, además de referirse nuevamente a muchos de los temas que toca en la Carta de Jamaica ahora específicamente trata de la conveniencia de expedir leyes propias o convenientes para el país en el cual van a regir, y no de aquellas propias de otras naciones que tienen intereses y necesidades distintos a los nuestros, idea esta de Montesquieu que traslada a las necesidades de nuestra América India como también se nos llama. Plantea, de una forma dramática su idea constante de la gran nación: "Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa", advierte enfáticamente. Estos dos documentos, yo recomendaría que fuese de obligada lectura para nuestros estudiantes. En ellos, todo está consultado y mantienen su vigencia, a casi doscientos años de su escritura. Pero quizás también sea necesario acentuar algo del Discurso de Angostura. En el plantea Bolívar la forma como él desea que funcione el nuevo gobierno, y en la constitución que propone introduce un nuevo poder: El Poder Moral. Bolívar, de quien sus detractores han dicho todo lo que se les ha ocurrido, ninguno se ha atrevido a dudar de su pulcritud como gobernante. Al comienzo de las guerras de independencia él era, sino el más rico, por lo menos poseedor de una de las mayores fortunas de Venezuela. En ocho millones de dólares se calculaba. Cuando murió en el punto 4 de su testamento dijo: "Declaro: que no poseo otros bienes más que las tierras y minas de Aroa, situadas en la provincia de Carabobo, y unas alhajas que constan en el inventario que debe hallarse entre mis papeles, las cuales existen en poder del señor Juan de Francisco Martín, vecino de Cartagena. Es decir, murió, el hombre que fue el Libertador y que gobernó en una época, a cinco naciones, sin bienes de fortuna.
En este punto, y abusando de la gentileza del auditorio, porque se trataba de un negocio mercantil que nos concernía a nosotros los panameños y porque creo que debería servir de ejemplo a nuestros gobernantes, cosa que mucho dudo que pueda ocurrir, les voy a leer una de las cartas que le escribió Bolívar a Santander y en la cual se refiere a la forma como se debe comportar un gobernante. Dice así: "He visto la carta de Ud. en que me propone sea yo el protector de la compañía que se va a establecer para la comunicación de los dos mares por el Istmo. Después de haber meditado mucho cuanto Ud. me dice, me ha parecido conveniente no sólo no tomar parte en el asunto, sino que me adelanto a aconsejarle que no intervenga Ud. en él. Yo estoy ciertos que nadie verá con gusto que Ud. y yo, que hemos estado y estamos a la cabeza del gobierno, nos mezclemos en proyectos puramente especulativos, y nuestros enemigos, particularmente los de Ud., que está más inmediato, darían una mala interpretación a lo que no encierra más que el bien y la prosperidad del país. Esta es mi opinión con respecto a lo que Ud. debe hacer, y, por mi parte, estoy bien resuelto a no mezclarme en este negocio ni en ningún otro que tenga un carácter comercial".
Igualmente es bueno observar que el Libertador pagaba su cocinero y empleados de su propio peculio, no permitía que esos gastos se pagaran con fondos públicos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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