Nación

Bomberos, ¡cuidado! con los diablos al volante


A la 1:30 de la tarde del pasado domingo se dio una alerta de incendio en calle 16, Santa Ana, mientras que en el Cuartel de Bomberos Ricardo Arango, nueve camisas rojas salían a apoyar a sus compañeros de la sede de Plaza Amador.
La unidad 96, el mejor carro de extinción de incendios hacía un nuevo recorrido para cumplir con una emergencia, dentro de ella eran transportados los camisas rojas, pero en fracción de segundos, solo pudieron avistar al salir de calle 28 Calidonia dos autobuses que hacían una regata.
En la intersección con la Justo Arosemena, el bus que iba a mano izquierda hizo el alto, mientras que el otro de la ruta vía España-Don Bosco los embistió.
Los nueve apaga-fuego quedaron golpeados, el camión fue a dar a un poste de luz que los retuvo y nunca pudieron cumplir con su misión. Ahora las víctimas eran ellos, producto de las famosas regatas.
"Gracias a Dios no hubo pérdidas humanas", fue la reflexión que hizo el teniente de la Guardia Permanente, Emiliano Arroyo, al narrar este gran susto que se llevó.
Arroyo dijo que el conductor del bus 8B-2432, de nombre Cristian Rodríguez, de 32 años de edad, nunca aminoró la velocidad a pesar de haberlos visto.
"Allí comprobé que la gente no acata los llamados para que no hagan regatas; las cosas siguen igual, no hay nada que puedan hacer con estos conductores", indicó Arroyo.
El oficial, quien tiene 23 años de laborar en la institución, dijo que este es el primer accidente de tránsito que sufre, mientras que sus otros ocho compañeros aún se encuentran incapacitados por las lesiones en diferentes partes del cuerpo.
Mientras que en Calle 16, el urgente llamado para extinguir el incendio no era más que una alerta falsa de los vecinos que pensaron que había un fuego.
Un sujeto en su inmueble se quedó dormido mientras cocinaba porotos, y se consumieron causando mucho humo. A pesar de esto, los nueve camisas rojas que desconocían la situación salieron a cumplir con su deber.
Para estos abnegados funcionarios que no escatiman en salvar la vida de los demás por encima de la suya, es una preocupación haberse quedado sin uno de los mejores carros de extinción, que tenía la facultad de tirar espuma y cuyo costo original supera los B/. 350,000.00 y es similar a los usados en Estados Unidos.
Los daños de este carro superan los B/. 5,000.00. Incluyen averías mecánicas en el tanque de agua, que sufrió rajaduras; en la manguera de alta presión; el pitón rociador; cortina de agua, que se utiliza para refrescar las estructuras, lo que se traduce en daños en la tercera parte de la carrocería del vehículo.
Ahora a estos bomberos les queda proteger de los diablos del volante a su otro querido carro de extinción, la unidad 97, para que no sufra las mismas consecuencias del pasado domingo.


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160340
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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