La respuesta, según el sociólogo Marcos Gandásegui es: "catástrofe social". El precio que se paga es "muy alto" cuando se ignora este concepto y simplemente "se queda a la deriva".
A eso es a lo que le teme Rodrigo Marciag, propietario de las cabañas ecoturísticas Villa Marita en Boquete, Chiriquí.
El pueblo está creciendo a "todo vapor" y Marciaq cree que no de la mejor forma, tan es así que manifiesta, evidentemente acongojado: "no me gusta ya vivir aquí, en una situación de avaricia y de falta de planificación y de entendimiento de lo que nos está pasando.. sino lo entendemos mucho menos podemos hacerle frente".
Marciaq llegó a Boquete cuando tenía 11 años, en compañía de sus hermanos y su madre. Las tierras se vendían a 50 centavos el metro (B/. 5, 000 la hectárea).
De aquello hace más de cuatro décadas y hoy día un "terrenito" en un área céntrica de Boquete alcanzaría sin mayor dificultad hasta B/. 1 millón, según algunos lugareños. Y, mejor aún, ese precio no ha detenido la afluencia de extranjeros.
Roderick Espinoza, vice alcalde de Boquete confirmó la construcción de un proyecto de 300 residencias para holandeses e ingleses que marcha viento en popa y que ya se adelanta.
Además de alcalde, Espinoza es boqueteño y con la misma preocupación que Marciaq expresó al Panamá América: "al ritmo que vamos Boquete va a ser una colonia extranjera".
A esta ola de visitantes, algunos temporales y otros permanentes los caracteriza la organización. Espinoza contó que "tienen sus bienes raíces y envían un representante legal de x cantidad de personas para buscar un territorio específico, hacer las averiguaciones y levantar sus especificaciones".
Lo que dijo Espinoza queda en evidencia una vez se llega al pueblo y poco antes. Al trayecto David - Boquete lo caracterizan las vallas y los letreros bilingües, las maquetas de proyectos residenciales y uno que otro extranjero, mochila al hombro, recorriendo la calle.
Todo parece común en un sitio "en crecimiento", al menos así lo percibe el visitante hasta que transcurren un par de minutos en este distrito de 16, 943 habitantes, según el Censo de Población de la Contraloría General de la República del 2000.
Los restaurantes muestran sus menús en inglés y español, es de esas normas no escritas que han empezado a escribirse en esta parte del país, como lo son también los internet café, oficinas de correo aéreo y los rincones "sólo para ellos".
"Panamá es una rareza, lo sabemos los que viajamos y vemos otra realidad": Rodrigo Marciaq. "Hay que concienciar a los boqueteños para que no vendan": Roderick Espinoza.