Las autoridades brasileñas que investigan el caso Lava Jato escudriñaron 10 sociedades anónimas creadas en Panamá, las cuales conforman una telaraña con otras sociedades que se presume sirvieron para ocultar pagos de sobornos.
A raíz de las pesquisas en Brasil, la Procuraduría de Panamá inició en enero de 2016 una investigación de oficio que provocó que --un año después-- a los principales socios de esta firma, Ramón Fonseca Mora y Jürgen Mossack, se les formularan, el pasado 9 de febrero, cargos por blanqueo de capitales y se ordenara su detención preventiva.
La procuradora Kenia Porcell dijo en conferencia de prensa que la información recabada identifica a la firma, presuntamente, como una organización criminal que se dedica a ocultar activos, dinero de orígenes sospechosos, creando estructuras corporativas y financieras asociadas directamente con el bufete.
En el expediente Lava Jato, las autoridades brasileñas pusieron sus ojos sobre las sociedades Avanti Capital Sociedad Anónima, Selco Holdings S.A., Woodbay Holdings S.A., Hazelville International Inc., Sagar, Quinus, Pexo, Milzart, Sygnus y Shellbil, en su mayoría inscritas por Mossack & Fonseca.
En la junta directiva de las sociedades señaladas en Brasil figuran otras sociedades que a su vez tienen como directivos a terceras y cuartas sociedades anónimas, algunas de ellas inscritas por otras firmas de abogados panameñas.
En la gran mayoría de las juntas directivas de estas sociedades se repiten las mismas personas naturales, entre ellas, Leticia Montoya, una humilde empleada de Mossack & Fonseca Panamá, que ganó notoriedad en el mundo cuando estalló el escándalo de los papeles de Panamá por la filtración en abril de 2016 de unos 11 millones de documentos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.
Montoya, oficinista con un salario de 900 dólares mensuales y con residencia en el popular barrio de Vacamonte, en teoría, es una de las empresarias más influyentes del mundo, al aparecer, como directiva en cerca de 11 mil sociedades anónimas.
El propio socio fundador de la firma, el alemán Jürgen Mossack, aparece como suscriptor en la sociedad Guixolex, que figura en la directiva de otras de estas sociedades mencionadas en Brasil. En esta misma sociedad aparece también Montoya como secretaria.
En enero de 2016, el procurador de Brasil, Carlos Fernando do Santos Lima, afirmó que las pesquisas del Lava Jato arrojaron que la firma Mossack & Fonseca era una "gran lavadora de dinero".
En el Registro Público panameño se establece que de las 10 sociedades anónimas, inscritas en Panamá e investigadas en Brasil, se desprenden cerca de otras 15, que se entremezclan entre sí.
En Brasil, varios de los empleados de Mossack & Fonseca fueron detenidos, acusados de tratar de destruir y ocultar información que supuestamente comprometía a la firma de abogados en el manejo de sumas de dinero.
En el sumario en Brasil figura un correo interceptado a una empleada de Mossack & Fonseca en el que se le ordena a otro colaborador destruir toda la información que pudiera ser comprometedora.
Los abogados de Mossack & Fonseca afirmaron el pasado jueves 9 de febrero en Panamá que la oficina de la firma en Brasil actúa como una franquicia, con lo cual pretenden desvincularse de las acusaciones que existen en ese país.
En Brasil, las pesquisas sobre el Lava Jato apuntaron con más fuerza hacia Mossack & Fonseca cuando uno de los delatores en este caso, Roberto Trombeta, confesó que usó la sociedad panameña Kingsfield Consulting, creada por esta firma, para pagar sobornos de la constructora brasileña OAS en Ecuador y Perú. Trombeta admitió que poseía acciones al portador de esta sociedad para tratar de ocultarse entre las sombras de las offshores.
Detenidos en Ancón
Fonseca Mora, Mossack y el abogado Edison Teano permanecen detenidos en la sede de la Policía Nacional, en Ancón, por órdenes de la Fiscalía Segunda contra la Delincuencia Organizada.
La fiscalía les formuló cargos por la presunta comisión de delitos económicos, en la modalidad de blanqueo de capitales.
El viernes, la fiscalía ordenó el allanamiento de las casas de Fonseca y Mossack, así como de las oficinas de la abogada Sara Montenegro, exempleada de Mossack & Fonseca.
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es la etapa de la investigación del Lava Jato en Brasil que sirvió de insumo para que la Procuraduría en Panamá iniciara un sumario de oficio. Los presuntos pagos de sobornos por parte de la empresa constructora brasileña OAS, a través de sociedades creadas por Mossack & Fonseca, fue la llama que encendió el interés de las autoridades panameñas sobre este complejo caso.