AL PARECER, las súplicas y oraciones de enfermos y familiares de pacientes con insuficiencia renal crónica al fin fueron escuchadas.
Después de muchas promesas, hay un movimiento real en cuanto a la apertura de dos nuevas salas de hemodiálisis: una en el Hospital Santo Tomás, y la otra en el Manuel Amador Guerrero, de Colón.
Juan Durán, encargado de la Dirección de Proyectos Especiales del Ministerio de Salud (MINSA), explicó a Panamá América que se trata de un proyecto que, en tres años, de forma escalonada incrementará el número de máquinas y de pacientes.
En el Santo Tomás, esto se lograría con la instalación de unas 20 máquinas de hemodiálisis, mientras que al mismo tiempo iniciarían un programa de diálisis peritoneal ambulatoria a unos 40 pacientes.
Actualmente en ese hospital hay 10 máquinas, con las que se atiende a menos de 70 enfermos.
Según Durán, esa sala se alojará en el primer piso de la antigua maternidad del Santo Tomás, donde prevén atender a 160 pacientes, cubriendo entonces la demanda de esa población no asegurada del país.
Se calcula que en tres años atenderán a unos 500 pacientes: 200 en hemodiálisis, y 300 en la diálisis peritoneal ambulatoria.
Este último, que es un programa nuevo en el país, y que incluso es 30% más barato que la hemodiálisis, ofrece ventajas para los pacientes, según Durán.
"La idea es empezar de cero e incrementarlo a 300, porque presenta menos complicaciones para los pacientes, incluso es una alternativa para que vuelvan a trabajar", dijo, explicando que esto se debe a que el tratamiento se hace en casa, en horas de la noche.
Es por ello que, por economía y comodidad, lo que se quiere es que la hemodiálisis esté dirigida únicamente a los pacientes que no puedan entrar en el programa de diálisis peritoneal ambulatoria.
Los familiares de pacientes que no sean hospitalizados podrán pernoctar una o dos noches en un albergue. Este funcionará en el mismo piso de la sala y estará a cargo de la Iglesia Cristo Rey.
Buenas noticias para pacientes renales
La obra en el Santo Tomás costará B/.19 millones, iniciará en 60 días y culminará en octubre.