El autobús de la ruta Ciudad del Futuro Panamá, involucrado en un múltiple accidente automovilístico el pasado miércoles, fue traído hace tres años de Estados Unidos en perfectas condiciones, aseguró el propietario del taller Pino, localizado en la entrada de Vacamonte.
El microempresario, quien prefirió mantener en reserva su identidad, dijo que siempre se ha dedicado a la compra de los vehículos en Estados Unidos, sin embargo, antes de entrar al mercado panameño pasan una inspección exhaustiva en los talleres autorizados por el Tránsito.
"Nosotros no vendemos un vehículo colectivo sino se le da el mantenimiento debido con engrase, cambio de bandas, llantas nuevas, o sea, que todo esté en perfectas condiciones antes de ser entregado al nuevo propietario", aseguró
Reiteró que el taller antes de vender los buses traídos del país norteño les hace una revisión mecánica, se procede a vender en perfectas condiciones y los mecánicos de los compradores lo revisan antes de llevárselo.
Sostuvo que después que el vehículo queda en manos del dueño es su responsabilidad mantenerle en óptimas condiciones mecánicas. Manifestó que el bus involucrado en el accidente, donde lastimosamente perdieron la vida cinco personas, es de 1986. Tiene aproximadamente 16 años, sin embargo, han exportado autobuses de Estados Unidos de 1981 y están en perfectas condiciones prestando el servicio.
Si hay cosas que debemos aprender de otras sociedades latinoamericanas es casualmente que ellas han ido eliminando a los suplentes de legisladores y magistrados, que en Panamá es una situación gravísima, no sólo por la manera como se nombran sino porque los mismos están en un permanente y abierto conflicto de interés. En el Ejecutivo hay que eliminar las figuras del vicepresidente porque son unos buenos a nada.
No estoy prensando en personas sino en las posiciones. Los vicepresidentes deben dejarse a los museos. Por otro lado, el reloj de la inmunidad se detuvo hace varias décadas y no nos hemos dado cuenta. La inmunidad está desapareciendo en su concepción tergiversada de las cuales se valieron algunos en situaciones muy especiales.
Debemos pensar más bien en la inmunidad del ciudadano para tener derecho a expresarse libremente sin temor que se le puedan aplicar medidas que contrarían dicha libertad. La inmunidad, en resumen, no debe salirse del foro o del escenario del hemiciclo donde actúan como representantes. Fuera de allí no debe existir la inmunidad. Lo que hay es una grandísima impunidad para no cumplir con responsabilidades familiares, o contraídas como deudas.