Además, se une el problema de las pandillas, que lleva a las personas a vivir entre la delincuencia e inseguridad.
En un recorrido realizado por el Panamá América por el área nos encontramos con viejos inmuebles que no reúnen las condiciones mínimas para vivir.
Un ejemplo es un caserón ubicado detrás de la Escuela República Federativa del Brasil, en donde los inquilinos tienen que vivir entre la madera quebradiza y las aguas negras, acompañados por los baños con puertas de hojas de zinc oxidado y goteras.
Según Vera Ríos, una residente, en reiteradas ocasiones le han solicitado a las autoridades que los ayuden y no han recibido respuesta. Este problema sólo se solucionará cuando se destape la tubería que está llena de basura.
Durante el recorrido encontramos la Casa 8-47 ubicada a un costado de la escuela, en la Calle Mariano Arosemena, en donde residen unas 30 familias, y los que viven en la planta alta se cobijan con un techo deteriorado, así como filtraciones de las tuberías de los baños y lavaderos.
Frente a este problema la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, señaló que se están terminando casas en Calidonia y desarrollando proyectos en San Miguel.
Además, señaló que se busca que las personas paguen luz, agua y mantenimiento e inicien una nueva vida en un hogar con las condiciones adecuadas.
En el corregimiento de Calidonia hay 95 casas condenadas donde viven 673 familias afectadas.
Cuando las personas son reubicadas se les brinda orientación sobre su nueva condición de vida y los gastos que tendrán que asumir.
Las casas que se están desarrollando para el área de Calidonia tienen un costo módico, y es resultado de una evaluación económica.
Dentro de las metas del Ministerio de Vivienda está cumplir con el programa de 10,000 soluciones habitacionales, demoler y restaurar las casas condenadas.