El presidente George W. Bush pidió anoche al Congreso mantener la tradición de hospitalidad de Estados Unidos con la creación de un programa de trabajadores temporales y resolver la ilegalidad de millones de inmigrantes "sin animosidad ni amnistía".
"Iniciemos un debate serio, respetuoso y concluyente, de manera que ustedes aprueben y yo pueda firmar una ley de reforma amplia de inmigración", dijo Bush a los senadores y congresistas reunidos en el hemiciclo de la Cámara de Representantes para oír su mensaje anual a la nación.
Por otro lado, advirtió el "creciente peligro" de los extremistas chiítas, según él una amenaza tan grande para Estados Unidos como los insurgentes suníes o la red terrorista Al Qaeda.