Después de pronunciar un discurso de casi dos horas en el Palacio Bolívar, el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, no dudó en autografiar una bandera de su país a una mujer que lo saludó con la frase: "Viva mi Comandante".
La mujer que prefirió no identificarse, indicó que vio pasar a Chávez frente a la Escuela Simón Bolívar en horas de la mañana; y por la multitud que lo acompañaba, sólo pudo saludarlo de lejos.
Fue tanta la insistencia de esta mujer en estrechar la mano de Chávez, que se apostó estratégicamente por más de dos horas, a una cuadra de la Cancillería para lograr su cometido.
Esta iniciativa fue suficiente para conseguir no sólo el autógrafo de Chávez, sino que éste le dio un beso de respeto en la mano, ante la mirada atenta de los guardaespaldas que permitieron el hecho, una vez recibieron instrucciones del presidente.