CADA aterrizaje de los vuelos aéreos que tienen como destino comunidades fronterizas se convierten en toda una odisea. La situación es atribuida al mal estado de las pistas, tal es el caso de la que existe en la comunidad de Jaqué, en la provincia de Darién.
Los aterrizajes se han convertido en un riesgo para los pasajeros y una hazaña para los pilotos de vuelos comerciales.
La decisión de bajar a la pista de aterrizaje en Jaqué el año pasado en el mes de diciembre, luego de un intenso aguacero era un logro. La pista se había convertido en una zona fangosa y con la maleza por encima de lo permitido.
A la hora del aterrizaje y ya en tierra firme, el movimiento del avión era como en zigzag, en un terreno totalmente resbaladizo.
La pista de aterrizaje de Jaqué es considerada una de las más grandes del área, construida en la época de la segunda guerra mundial, la cual mantiene 1, 346 metros de largo, pero de este porcentaje, sólo es utilizable para los aviones que llegan al área 1, 250 metros y treinta y cuatro a los lados se mantiene cubierta de una hierba muy alta, señaló un funcionario local de Aeronáutica Civil.
Los informes indican que las unidades policiales de frontera que se mantienen en el lugar junto a los pobladores, decidieron el año pasado hacer un relleno de arena en las zonas profundas, de manera provisional, pero esta ayuda tiene que pasar por la supervisión de Aeronáutica Civil, pero no fue avalada.
Las desavenencias no se han hecho esperar por parte de los contratistas que tienen que dar mantenimiento a la pista, la cual para este año no tiene un presupuesto incluido para su arreglo.
Incluso el contratista y subcontratista mantuvieron un retraso para efectuar la limpieza del área, cuyo costo de pago era por B/. 300.
Según el representante de Jaqué, Francisco Moreno, no será hasta el 2007 cuando se incluirán los arreglos de la pista de aterrizaje de esta comunidad en el presupuesto de la provincia por un monto de B/. 500 mil.
Moreno mostró preocupación por las malas condiciones de la pista y del riesgo que corren los visitantes y miembros de la Policía de Frontera.
Otra de las pistas con mayores riesgos es la de Puerto Obaldía en Kuna Yala, otra zona fronteriza con Colombia, donde ha disminuido la cantidad de vuelos regulares hacia esta comunidad.
Lo que se encuentra en Puerto Obaldía son rastros de pistas entre la hierba, a orillas de la comunidad y un cerro que hace obligado detener de inmediato el avión apenas se da el aterrizaje. Panamá América trató de contactar vía telefónica al director de Aeronáutica Civil, Tomás Paredes, pero lasllamadas no fueron respondidas.
Cada aterrizaje es una odisea en Jaqué
A las quejas de la comunidad se unen las unidades policiales que custodian esta área de la frontera con Colombia.