NICOLE vivía en una burbuja de felicidad. Un noviazgo con altas y bajas. Un año después empezaron las discuciones, toquecitos con almohadas, hasta causar moretones y fuertes golpes.
El arrepentimiento sumado a justificaciones la fueron envolviendo, hasta que entendió que todo quedaría en promesa y nada de cambio.
Hoy está tranquila. Cortó esa relación.
En los últimos cinco meses del 2006, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) atendió 345 casos de violencia doméstica. Solo en enero y febrero de este año hay 231 reportes.
Esto se traduce en al menos tres diarios. ¿Será que se está denunciando más el maltrato?
María de Culliolis, trabajadora social y coordinadora del Centro de Orientación y Atención Integral, responde que sí.
Afortunadamente la comunidad tiene claro que esta acción es un delito y que debe ser denunciado.
La definición es que violencia doméstica es "una acción, omisión o trato negligente que comete una persona y que perjudica la integridad física psicológica, sexual y patrimonial".
Esto no sólo trae un efecto negativo entre la pareja, sino que también afecta a todo el grupo familiar, ya sean los hijos u otros miembros de la familia.
Se trata de intimidar y no es exclusivo de las mujeres, pues se dan situaciones en que los hombres son maltratados.
En los últimos tiempos se ha observado que cada vez más hombres están denunciado maltrato, advierte.
Uno de los factores que incide en que los casos de maltrato sean cada vez más frecuentes, según Culliolis, es que las personas se niegan a terminar la relación, por amor o por los hijos.
El tema económico puede ser otra razón. Al principio llegan buscando ayuda psicológica al ser humillados por la pareja, pero luego hay agresión física.
Aunque las mujeres piden orientación y se les remite a instancias competentes como las corregidurías, al Centro de Recepción de Denuncias de la PTJ o la Fiscalía de Familia, muchas veces regresan con sus parejas.
Maltratos previos o haber sido testigo de éste pueden llevar a una mujer a "aguantar", afirma.
Alcalde Díaz, Chilibre, Las Cumbres, Arraiján y San Miguelito son recurrentes en las estadísticas. Las mujeres de estas áreas son las más afectadas.
La característica similar en los casos es que se trata de gente desempleada, sin un alto nivel educativo, con una falta de relación de pareja permanente.
Para el padre Manuel Man, vivimos en una época de poca madurez emocional, por lo que la impaciencia es común.
Hay que añadir que cuando las familias no están educadas para respetar los procesos, normalmente hay violencia. "Nos estamos volviendo intolerantes, incomprensivos y nos hace falta empatía para tolerar a los demás".
El sociólogo Marco Gandásegui tiene otros motivos que cree se deben tomar en cuenta, y en el caso de los panameños, la falta de empleo, el empleo informal y la pobreza son los factores que conducen a la violencia doméstica.
Gándeasegui manifestó que la solución a este problema sería el desarrollo de políticas que generen actividades productivas que den empleo a la familia panameña.
En América Latina, el 75% de las víctimas son mujeres 2% hombres y 23% es por agresiones mutuas
Para buscar ayuda acudir al Centro de Orientación y Atención Integral del MIDES, en Plaza Edison, 4to. Piso, o en los centros regionales o en cada provincia.
También en la Línea 147 y 800-0014, las 24 horas.
Para información 262-8277; o al 2284277, Centro para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM). Atención gratuita.
Cada día hay más denuncias
Pobreza, desempleo, intolerancia y negarse a terminar una relación inciden en el aumento de violencia.