Nación

Cada marca en la piel es una historia diferente


Resulta que hay más personas que buscan borrarse los tatuajes, que aquellos que acuden a los locales comerciales para aplicárselos. Desde que se implementó el programa "Adiós Tatuaje" en la Iglesia de La Merced, desde el pasado 25 de julio, cerca de cinco a seis personas intentan eliminárselos cotidianamente.
Yennifer Chávez, técnica en borrado de tatuajes, explicó que las personas que optan por eliminárselos a través de este programa de la Iglesia Católica, porque no pueden conseguir una plaza de empleo y esto los estigmatiza ante la sociedad que no comprende esta moda extranjera.
"Esta labor que realizamos también busca resocializar a los chicos que se ven envueltos en bandas juveniles. Pero las puertas están siempre abiertas para todos los que deseen retirarse un tatuaje, ya que el costo por sesión es bastante bajo y responde a una necesidad que está latente en quienes se tatúan y desconocen las posteriores consecuencias", dijo la técnico.
El método aplicado consiste en una luz infrarroja que remueve la tinta de forma superficial, para posteriormente producir una quemadura de segundo grado que permite su remoción mediante la supuración (costra) que realiza la piel durante el proceso de cicatrización.
"Las personas quieren quitarse los tatuajes porque en Centroamérica se mantiene una cultura que margina. En otros lugares como el Norte, muchos profesionales tienen tatuajes y laboran sin dificultad. Aquí te tildan de ladrón, prostituta, asesesino y te sacan de la escuela si te lo ven", advirtió la técnica.
A juicio de Chávez, la aplicación de un tatuaje está relacionado a la rebeldía que sienten las personas, pero lo importante es que en Panamá se está tomando conciencia de que resulta negativo realizárselo por razones laborales.
Sin embargo, una razón que ha influido en la disminución del promedio de personas interesadas en borrarse el tatuaje dentro del programa, lo es el hecho de que ahora se debe aportar una cuota de cinco balboas para contribuir con los insumos, como anestesia y guantes.
  • El costo de las máquinas de rayos infrarrojos es de 6 mil balboas y cada pistola alcanza la suma de 2 mil balboas, llegando a un costo aproximado de 10 mil balboas cada una.

  • El programa que se desarrolla en la Iglesia La Merced no cuenta con el apoyo del gobierno ni muchos menos de entidades privadas, e inició a mediados del año pasado.


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221029
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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