La aplicación de la cadena perpetua para algunos reos podría convertirse en una pena de muerte, debido a las condiciones de hacinamiento y violencia que existen dentro de los centros penitenciarios, aseguró Aida Zeida Palacios, del Instituto de Criminología.
Según Palacios, este es un problema que debe ser abordado con criterios científicos y no desde una óptica emocional, y sin una reflexión profunda de las causas que motivan la delincuencia.
Consideró que las medidas aplicadas de forma apresurada sólo conducirán al fracaso en el tratamiento de un problema tan delicado y que requiere de una atención urgente como es el incremento de la violencia en el país.
En el caso de los menores, aseguró, éstos no deben ser juzgados como adultos, porque la gran cantidad de adolescentes infractores desconocen el alcance de sus acciones.
"El menor de edad tiene sus características propias y debe ser tratado de una manera que pueda insertarse nuevamente en la sociedad y ser una persona productiva", añadió.
Planteó que se debe desarrollar una investigación profunda de las causas de la delincuencia local, y determinar acciones preventivas para evitar su incremento.
La funcionaria también consideró prudente que las autoridades destinen más recursos a los centros penitenciarios, con el fin de implementar trabajos de resocialización.
Por otra parte, la criminóloga estimó que esta situación no es nueva, pero dijo que en los últimos meses se le está dando una mayor atención por la violencia que se ha registrado en algunos delitos.
Eso indica que los inversionistas están a la espera de mejores momentos.
Saeid puntualizó que en los últimos años se han realizado megaproyectos de gran envergadura en el sector privado como la Hidroeléctrica Estí, Fortuna, las torres de telecomunicaciones, y en los puertos.
En 1998, la inversión extranjera estuvo por el orden de los $$1,200 millones, y hay que ver como se recuperan estos niveles, pero hay que realizar ajustes que reduzcan los pasos y trámites para llevar a cabo grandes proyectos, y así evitar que los inversionistas se llevan este dinero y que ingrese en las arcas de algún país vecino.