El ex canciller de la República, José Raúl Mulino, calificó ayer como urgente la necesidad de hacer una reforma integral del Estado panameño, a través de una nueva Constitución, que nos pueda conducir por mejores caminos que los de la mediocridad, la improvisación y la rivalidad política permanente.
A juicio de Mulino, en esta Constitución se hace imperiosa e indispensable una reforma procesal integral, dado que el diseño y desarrollo práctico de nuestros procesos y de la función jurisdiccional en general, se han quedado totalmente insuficientes para cumplir eficientemente tales fines.
Precisó que así como el procedimiento en la administración de justicia debe ser sometido a una reforma integral, el ordenamiento jurídico vigente y regulador de los derechos y obligaciones de la colectividad, también debe ser revisado integralmente; ya sea para derogar lo que es ya obsoleto e inoperante o para modificar o adicionar lo que por el transcurso del tiempo se quedó desfasado o que simplemente no existe.
"Es imposible pensar y mucho menos convertirnos en un centro financiero regional, en un centro multimodal de transporte y de redistribución de mercancías o en un país de clara y marcada devoción a la actividad marítima como potencial de desarrollo nacional, si seguimos avanzando con una legislación anticuada, deficiente o inexistente", destacó.
Señal que, tampoco lograremos esas aspiraciones, al tratar de hacer de la modalidad de los contratos leyes la regla general para tratar a cuanto inversionista internacional llegue por nuestras costas, con buenas ideas, o a mercadear especulaciones, quedando entonces presos de los requerimientos excepcionales para viabilizar su proyecto o participando de detestables prácticas de corrupción.
Para Mulino, lo que muchos llaman "seguridad jurídica" para presionar y evitar que se les eliminen prebendas mal concebidas, es el concepto que debemos tener claro todos, para iniciar la impostergable tarea de reestructurar el Estado. Esta reestructuración del Estado, destacó, encuentra en la administración de justicia un pilar vital para el logro de su real objetivo: el saneamiento moral e institucional de la nación panameña.
Según el abogado, otro aspecto que impulsa la necesidad de una reforma integral, es la función de la Asamblea Legislativa en el proceso de aprobación de leyes, ya que a su juicio, en la mayoría de las ocasiones no se estudia el impacto de las nuevas disposiciones, respecto de las normas que estaban rigiendo.
En muchas de estas leyes se observa no sólo la inconstitucionalidad manifiesta de muchas de sus normas, sino la incongruencia de éstas. Indicó que sin dudarlo, el país requiere de una nueva Constitución, aunque enfatizó que ésta por sí sola no será la solución a los grandes problemas del país.
A juicio de Mulino, el país está como está no por la actual Constitución, sino porque ha faltado el tiempo, la voluntad política, de gobernarlo bien, con apego a principios, con responsabilidad política, con respeto a la opinión pública, con transparencia,y sin hipocresías.