Miembros de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Chiriquí rechazaron ayer la huelga laboral que mantienen la mayoría de los obreros de la Chiriqui Land Company (CLC) desde el pasado jueves, y que hoy entra en su noveno día.
Víctor Watts, expresidente de la Cámara de Comercio, dijo que la dirigencia sindical de los obreros de la CLC debían reflexionar sobre las nefastas consecuencias que podrían ocasionar el paro laboral en una de las principales actividades económicas de esta provincia.
Luego del fracaso de las negociaciones de un pliego de peticiones de 25 puntos por la presunta violación de la Convención Colectiva, el SITRACHILCO declaró una huelga laboral indefinida, mientras se continúa buscando una solución al conflicto.
El principal punto planteado en el pliego es la paralización del muelle de Puerto Armuelles, al decidir la CLC embarcar su producción por el costero puerto de Rambala en el litoral Atlántico de Chiriquí Grande, provincia de Bocas del Toro, ocasionando el cese de labores de unos 274 trabajadores.
Watts dijo que siendo el mercado europeo el destino de la producción actual de la CLC, es absurdo que se pretenda que la fruta sea embarcada en el Pacífico para posteriormente cruzar el Canal de Panamá, porque aumentarían los costos de operación, restándole rentabilidad a esta actividad.
Representantes de la CLC dijeron que a los trabajadores de muelles en Puerto Armuelles se les habían ofrecido como alternativa su traslado y liquidación, pero los mismos rechazaron ambas opciones.
El año pasado la división del Pacífico de la CLC dejó de exportar unos tres millones de cajas de banano, cuyo costo en mano de obra es mayor de tres balboas por unidad.
"Comprendemos que el sindicato sea solidario con los 274 trabajadores del departamento de muelles, pero deben comprender que es más importante la estabilidad de la empresa, para que la misma pueda mantener las 4,600 plazas de trabajo que brinda actualmente", recalcó Watts.