A SUS 77 años, King Flores recuerda con entusiasmo los años en que representó a Panamá internacionalmente participando en carreras hípicas.
Este jovial señor se inició desde muy joven en este deporte. Primero cuidaba caballos en el que fuera el hipódromo Juan Franco, ubicado donde están actualmente las Galerías Obarrio.
A los 16 años comenzó a montarlos, pero se le hacía difícil controlar el equilibrio, luego con la práctica se fue acostumbrando, relata. En 1948 obtiene su licencia y comienza el 4 de julio de ese mismo año, teniendo problemas debido a que el estribo de la silla de montar se soltó y el caballo iba pegado a los rieles de la baranda en el hipódromo, pero logró culminar la carrera.
Su primera salida al extranjero fue en 1950, cuando viajó a Jamaica, después fue a Nicaragua para la inauguración de un hipódromo.
Estuvo también en México y en 1963 fue a Estados Unidos donde ganó varias carreras.
Recuerda que en unas de estas compitió con Laffit Pincay, padre.
También resalta el buen trabajo de algunos jinetes como Blas "Tanque" Aguirre, Arcides y "Pancho" Rodríguez, Virgilio Castillo, Julio Rodríguez, Enrique Canales y muchos otros.
Flores indica que lo malo de este trabajo es que nunca le pagaron seguro social, aunque ellos lo solicitaron; mientras que resalta lo positivo: "divertirse realizando lo que le gustaba".
Considera que los jinetes en la actualidad no aprovechan los conocimientos de los viejos.
Agrega que con el paso de los años este deporte ha decaído porque no hay calidad en los caballos.
El éxito de una carrera se le atribuyen en un 95% al potro.
Flores estuvo en este deporte por 27 años, retirándose luego por la edad y el peso.
Ahora se dedica a su pequeño puesto de buhonería, en Calidonia.
Allí entre curiosidades artesanales rememora los viejos tiempos que aún mantiene frescos en su memoria, contándoselo a propios y extraños que se acercan a comprar.