Un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), dedicado a la reparación de armas y municiones, fue ubicado en territorio panameño por unidades del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).
Era un taller que estaba localizado en el área de Caño del Mono, ubicado en el Alto Tuira, a menos de tres kilómetros de la frontera con Colombia.
Fueron decomisadas varias piezas de distintos fusiles de asalto, 70 municiones calibre M-16 y 12 varillas para la elaboración de los cañones de los fusiles de asalto.