Como él hay una larga lista de panameños que necesitan de un trasplante de órganos.
Al doctor David Crespo, coordinador nacional de Trasplante de Órganos de la Caja de Seguro Social (CSS), le preocupa que mensualmente a la larga lista de pacientes que esperan un riñón, córneas, hígado o páncreas, se suman entre 7 y 10 casos nuevos; mientras la cantidad de donantes merma.
¿Cuál es el principal obstáculo? Según Crespo los arraigos religiosos y la falta de programas educativos que promuevan la donación voluntaria. "Estamos frente a una falta de cultura para donar nuestros órganos ", consideró.
Crespo advierte que es urgente la revisión de la Ley 52 de 1995 que rige la actividad en Panamá, ya que en países desarrollados, como España, el Estado dispone de los órganos de sus habitantes.
Para Norberto Muñoz, presidente de la Asociación de pacientes con insuficiencia renal, es una necesidad que la Caja de Seguro Social, el Hospital Santo Tomás y el Ministerio de Salid unan esfuerzos para dar una respuesta a quienes esperan salvar su vida gracias a la donación de un órgano.
Diego Rey Urriola es nefrólogo del Hospital Santo Tomás y asegura que no hay que olvidarse de las exigencias o protocolos sobre donación y trasplante de órganos.
Informó que hay pacientes en lista de espera por largos años, sin embargo puede darse el caso que ni sus propios familiares sean compatibles para la donación.
Existen dos tipos de donante, el cadavérico y el donante vivo. Una vez que se determina que un paciente necesita de un transplante, el paso que se debe seguir es la obtención del órgano adecuado.
Para el caso del transplante renal, el órgano se puede obtener de un donante vivo relacionado (esto es, de un familiar que en forma voluntaria permite la extracción de uno de sus riñones) o de un donante cadáver
Crespo saca a relucir un aspecto menos comentado sobre el trasplante de órganos, al cirujano le preocupa que "no les prestemos atención a las enfermedades que dañan a nuestros órganos como lo son la hipertensión arterial y la diabetes, y además que no tengamos humanismo para donar los órganos cuando ya no son útiles y que no haya los recursos para sostener a todos esos pacientes a espera de un órgano".
Las estadísticas reflejan que un 95% es exitoso, pero en algunos casos el paciente pierde el riñón por el rechazo al órgano donado.
Los donantes potenciales son aquellas personas que fallecen por muerte encefálica en los hospitales, es decir, que su cerebro se ha deteriorado pero que sus órganos vitales se pueden mantener en buen estado a través de aparatos y hacerlos viables para trasplantes.
Los trasplantes de riñón en Panamá se hacen en la CSS, ya que en las clínicas privadas la operación es muy costosa y sólo pueden sufragarla quienes tienen una póliza de seguro.
De acuerdo con la Ley 52 del 12 de diciembre de 1995, por presunción todo individuo es donante.